PortadaCorreoForoChatMultimediaServiciosBuscarCeuta



PORTADA DE HOY

Actualidad
Política
Sucesos
Economia
Sociedad
Cultura


Opinión
Archivo
Especiales  

 

 

OPINIÓN - SÁBADO, 19 DE AGOSTO DE 2006

 

OPINIÓN / ESPAÑA CAÑÍ

Lluvia de agosto
 


Nuria Van Den Berghe
nuriavandenberghe
@elpueblodeceuta.com
 

Con la feria de Málaga ocurre como con las procesiones de Semana Santa: que, de cuando, en cuando “se moja”. En el caso de esta lluvia de agosto, los fiesteros rabian e increpan a los cielos nubosos, pero es raro el que, unas gotas, les retengan en sus casas. Igualito que en los pasos abrileños, aunque, muchos tronos se quedan sin procesionar por miedo a que se dañen las piezas de imaginería a las que, a diferencia de los borrachos y de los bebedores, el agua no templa los ánimos y despeja las neuronas, sino que daña la policromía y los mantos bordados.

España entera parece que se moja, con el riesgo, en Galicia, de que, el agua arrastre las cenizas y lleguen a contaminarse los acuíferos y los criaderos de mejillones. Ya ven, para mi que, las cenizas, no eran contaminantes y ahora resulta que sí, que pueden incluso llegar a la categoría de “vertidos” como en el caso del Prestige y su apestoso chapapote. “Nunca llueve a gusto de todos” dicen y comentan. Para mi gusto, paso de la lluvia, por exagües que estén los pantanos y embalses, prefiero el sol tórrido agosteño y verlo ponerse a las nueve en punto de la noche por detrás de la Cañá de los Cardos y que la visión sea desde la terraza del hotel Cohiba en el paseito marítimo de Pedregalejo, que es cutrecillo, pero tiene un encanto marinero y una terraza para mí especial porque ponen batidos tan cremosos que, la cucharilla, se queda de pie en la copa y también zumos que serían fabulosos, refrescantes y fantásticos, si no estuvieran fabricados con las insípidas frutas de cámara frigorífica de la que disfrutamos los andaluces. Será que, a fruta fetén se va directamente para la exportación, pa vendérsela a los guiris a precio de artículo de gran lujo y aquí nos quedan las sobras que no quieren los europeos.

El levante nos trae masas de nubarrones desde el Estrecho, refresca y llovizna hasta en la calurosa Sevilla, donde parece que pasan los estíos a 45º a la sombra, casi sin poder respirar y encima el ayuntamiento manda talar árboles, igualitos que los babosos casposos de Málaga que nos han dejado el parque sin sombra y han tenido que instalar carpas para que la gente pueda atravesarlo bajo una especie de palios y sin desmayarse más que lo justo por el calor. Lluvias de agosto en la península y veraneantes con los instintos de un gato rabiando porque no apetecen cielos otoñales, ni fresquito húmedo de ese que hace que te tengas que echar una rebeca o ponerte una manguita, eso está bien para las autonomías del norte, por lo esaboríos que son, pero a nuestro ánimo bullanguero le cae como tres patadas en los cojones y nos amarga el instinto y el instante. Además no son lluvias cálidas y caribeñas las de este año, sino que refresca y fastidia el sentido, acuciados, encima, por unos escaparates que tienen el mal gusto de comenzar a vestirse de colores de octubre en un avance de la moda otoño-invierno, aunque la gente guapa que se ve este verano en la cárcel de Alhaurin de la Torre para visitar a sus familiares malayos encarcelados, van uniformemente luciendo bronceado de yate, rubias y con mechas ellas y con bermudas, mocasines de piel flexible y camisas preferentemente de color rosa y con las mangas arremangadas ellos. Mucho pijerío es el que se vive en la prisión malagueña, los elegantes visitantes dicen venir de Marbella, los menos, porque Marbella no es lo suficientemente exclusiva y se ha quedado para árabes y rusos millonetis, vienen de Sancti Petri y de Sotogrande o de Sanlúcar de Barrameda que son destinos del españolito-chic con pretensiones. Mis primos que son mayoría en los centros penitenciarios, es decir, la gitanería, se hace lenguas de “los pelucos” y la elegancia de quienes comparten con ellos las largas esperas en la sala de familiares y comentan que ojalá tuvieran ellos los dineros de los malayos, aunque no dicen ojalá sino “aolá” que es como se dice aquí y resulta más fácil de dicción, aunque a ustedes se les antoje inarticulable vocalmente.

Inasumibles las rachas de llovizna en plena feria, mal humor generalizado, trajes de faralaes que cubren pero que acaban pesando el doble y también el doble de accidentes porque, a las clásicas libaciones de los bebedores (aquí es más sutil llamar a los borrachos de toda la vida, cuando son “gente bien” “bebedores sociales” que es más fino y no ofende) y por los patinazos y los derrapajes de coches y motos que zigzaguean por doquier haciendo malabarismos sobre ruedas y poniendo en peligro a los viandantes.

Los ánimos son veraniegos y la estación se hace excesivamente corta si pensamos que, el próximo mes es la vuelta al cole y para muchos la vuelta al trabajo y el regreso a una rutina que, a principios de noviembre, hace que se comiencen a añorar las Navidades. Tempos fugit, ponía en los relojes antiguos de carrillón, pero fugit de verdad y pone de una increíble mala leche, porque no está el cuerpo equipado ni tenemos los biorritmos preparados a la oscuridad más temprana ni al cambio de la hora que, en primavera, ilusiona mucho porque anuncia el veranillo pero que, en otoño, llega a deprimir y para evitarlo en mi caso, tengo que ir en busca del doctor Quiroga para que me cambie de antidepresivo y me recete el Dobupal que me han soplado que suaviza las neuronas y mima el sistema nervioso en las clásicas fluctuaciones de humor de los cambios estacionales.

Lluvia de agosto que hace suspirar por un buen Terral ardiente remojado con mojitos con sus gotillas de ron para la juventud y por batidos de piña colada para los abstemios como lo es servidora. Da esperanza el saber que, pese a este paréntesis de acercamiento otoñal, aún queda agosto para sentirlo y vivirlo, la lluvia es una anécdota en plan mala uva meteorológica, pero la regla , gracias al buen Dios, es aún el sol.
 

Imprimir noticia 

Volver
 

 

Portada | Mapa del web | Redacción | Publicidad | Contacto