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OPINIÓN - LUNES, 11 DE DICIEMBRE DE 2006

 
OPINIÓN / DAR RIFFIEN

Las mezquitas del Rey

Por J.L. Navazo

¿Qué se encuentra detrás del terrorismo de raíz islamista?. La miseria, la frustración, el odio a Occidente... Sin duda, pero la espoleta del estallido sería de raíz religiosa, en una moderna versión -mutatis mutandis- de la famosa frase acuñada por Marx sobre la religión como opio del pueblo.

Porque mientras la gente sale a la calle a vender sus enseres (muebles, electrodomésticos, lo que sea...) para intentar llegar a final de mes, o se organiza para protestar (como el pasado viernes delante de Amendis, en Río Martín) por las insufribles subidas de la luz y el agua (insoportables para una mayoritaria parte de los ciudadanos), o el mismo Estado marroquí sondea fórmulas para salir de su fuerte endeudamiento, equivalente al 83% del Producto Interior Bruto (30% del mismo al Exterior), el paisaje de Marruecos sigue salpicándose de parabólicas y mezquitas, muchas mezquitas, mezquitas por doquier en barriadas urbanos y en el campo (35.000 de ellas de carácter oficial), con los problemas añadidos a su gestión. Según numerosas fuentes consultadas en los últimos cinco años por el firmante, el discurso oficialista cala cada vez menos y, como ratifican varios trabajos publicados en la prensa independiente, los canales no controlados se multiplican. En román paladino: el Estado marroquí ha ido perdiendo progresivamente el control del discurso religioso.

Con el 30% al menos de la población emigrada y una creciente inquietud social a lo largo y ancho del país, al menos por mezquitas que no sea. La antítesis pues del sabio latinajo Primum vivere delinde filosofare, o en los bellos y duros versos del poeta pastor, Miguel Hernández:

Quien hambre nunca pasó
no lo puede comprender,
siente uno ganas de morder
carne humana o qué sé yo.
Luego dirán que si Dios
hágase tu voluntad.
Pero el hambre es alacrán
que no pica al poderoso
por esa reza, glorioso,
con el pan de los demás.


Pese a todo el aparato estatal se refuerza cómo y dónde puede, enfatizando el papel central de árbitro y autoridad suprema del rey, Mohamed VI, en su papel totalizador de Emir al Moumenin. La verdad sea dicha es que el jóven soberano, al que se le ha juntado una controvertida y difícil herencia junto con una complicadísima realidad geopolítica internacional, no tiene la situación fácil, nada fácil a fuer de ser sinceros.

De entrada, el régimen no para desde mayo de 2004 en lanzar reformas sobre el campo religioso: bien en los consejos de ulemas, bien restringiendo la normativa urbanística en lo concerniente a la construcción de nuevas mezquitas, bien cambiando titulares a diestro y siniestro, la última apartando de sus funciones y de una tacada a cuarenta imames afínes al jeque Yasin o poniendo una cara nueva al frente de la Dirección de Asuntos Islámicos que ha recaído en Ahmed Kostas (procedente de la tariqa Kadiriya) mientras que el anterior titular, Ahmed Lahabi, es transferido como secretario general a la Rábita Mohammadia de Ulemas de Marruecos. Parece que estos cambios translucirían un desacuerdo entrer el ministro de Habús y Asuntos Islámicos, Ahmed Toufiq y su subalterno Lahabi cara al papel que podrían jugar en un futuro inmediato diferentes asociaciones islamistas, en primera línea el MUR actualmente dirigido -tras la cuidada defenestración del radical Ahmed Raisuni- por el pragmático Mohamed Andaoui. Se comenta que muchos delegados del ministerio serían próximos al MUR y, por extensión, al Partido de la Justicia y el Desarrollo. ¿Un nuevo dique a la implantación del PJD?. Curioso triángulo éste de los tres Ahmed.

Por si fuera poco y lamentablemente, los terroristas islamistas con raíces marroquíes siguen dando de qué hablar: así el pasado 1 de diciembre era condenado en La Haya, junto a otros tres colaboradores entre los que se encontraría una mujer, un ciudadano holandés de origen marroquí ligado al grupo terrorista Hofstad que, en palabras del juez E. Koning, habría estado peligrosamente cerca de cometer atentados terroristas. Samir Azzouz, de tan solo 20 años de edad y condenado a 8 de cárcel, habría estado en contacto con Mohamed Bouyeri, asesino confeso y convicto del cineasta Theo van Gogh en noviembre de 2004 y también con doble nacionalidad, holandesa... y marroquí.

Es lógico y entendible el intento de desmarque de las autoridades del vecino país sobre la vinculación de sus ciudadanos con el sangriento terrorismo de raíz islamista, pero digamos coloquialmente que se ahorcan con su propia cuerda pues para el Reino de Marruecos la nacionalidad nunca se pierde, trasmitiéndose -aun residiendo por generaciones en el extranjero- de abuelos a nietos. Voilá. Al otro lado del Mediterráneo y según se ha podido saber días más tarde, las fuerzas de seguridad egipcias desmantelaban parte de otra célula de terrorismo islamista con un cariz realmente internacional: entre los detenidos hasta el momento, además de egipcios, sirios y tunecinos se encontrarían un norteamericano, nueve franceses y dos belgas, al menos estos dos últimos (de 22 y 28 años) de orígen marroquí. La realidad es que, salvo el macroatentado de Londres el 7 de julio de 2005, raro es el grupo terrorista desmantelado en el que no se encuentre un activista con raíces marroquíes.

No quisiera acabar éstas líneas sin matizar sobre la movida del Tarajal adelantada el lunes 27, dado que uno se esfuerza en ofrecer al lector una información contrastada y solvente, cállense pues lenguas intoxicadoras y mendaces por muy arropadas que se vistan: la mona, aunque se vista de seda, ya se sabe. Resulta que al final la cosa fue doble: primero a la media tarde del jueves, día 23, un coche de los robados en Jeréz es detectado en la frontera por la Guardia Civil. Su conductor se interna a toda mecha en el lado marroquí y, cuando los guardias corren tras él llegando hasta sus homólogos marroquíes se encuentran con que, pese a la cola existente, alguien había facilitado el paso por un carril limpio consiguiendo el vehículo introducirse en el país... En la madrugada del viernes el modelo Henry del que yo escribía, con un encapuchado a bordo, escapa por los pelos de los aduaneros marroquíes -que, pese a todo, logran activar la cadena pinchándole las ruedas traseras- embistiendo contra la valla perdiéndose en la madrugada. Y por cierto, aclaremos: el coche no se localizó más tarde en Martil. Al que si encontró la policía marroquí fue a uno de sus tres ocupantes..... como debe saber nuestra Policía Nacional.
 

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