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SUCESOS - JUEVES, 15 DE JUNIO DE 2006


arroyo del infierno. archivo.

tribunales / audiencia provincial
 

Comienza a juzgarse el
asesinato del camerunés que apareció en el pantano

Los hechos se remontan al verano
de 2004 y dos ceutíes están en prisión preventiva acusados de ser los autores
 

CEUTA
Verónica Fernández
veronicafernandez@elpueblodeceuta.com

Ayer comenzó en la sección sexta de la Audiencia Provincial de Cádiz con sede en Ceuta el juicio por el asesinato de un camerunés en el verano de 2004 y cuyo cadáver fue hallado en el monte próximo al Arroyo del Infierno. Dos jóvenes ceutíes, H.M.A. y Y.A.H., cumplen prisión preventiva por su presunta implicación en un homicidio que pudo deberse a un ajuste de cuentas por actividades relacionadas con el tráfico de estupefacientes.

Según las investigaciones policiales efectuadas en los días sucesivos al de autos (4 de agosto de 2004), el fallecido habría ido al pantano en un coche junto con un amigo y los dos detenidos. Allí se hubiera producido la reyerta que se saldó con la muerte de uno de los subsaharianos y con la huida del otro.

Declaración de los acusados

Los dos detenidos prestaron declaración ante los tres magistrados que juzgan el caso en la primera sesión de un juicio en el que el único testigo del sumario se encuentra en paradero desconocido.

H.M.A., detenido el mismo día de los hechos y presunto cabecilla de una red organizada dedicada al narcotráfico, reconoció conocer al fallecido “por trabajo” aunque no se declaró culpable de los hechos que se le imputaban. Según relató, el día de autos a primera hora de la mañana tuvo un incidente con ambos subsaharianos en la estación marítima “por un asunto de dinero” pero nada tuvo que ver con la muerte del camerunés ni tampoco con su presunto traslado en coche al lugar donde luego fue hallado sin vida horas más tarde.

H.M.A. afirmó que estaba en la Comandancia de la Guardia Civil “poniendo una denuncia porque tenía que recuperar los 24.000 euros que le requisaron al fallecido” cuando supuestamente se cometió el crimen.

El dinero había sido intervenido por los agentes de la Guardia Civil destinados en el puerto tras acercarse a dos personas de raza negra y al acusado que estaban teniendo una discusión. En un primer cacheo, los agentes hallaron 24.000 euros en metálico en poder de uno de los subsaharianos, una cantidad que de inmediato fue reclamada por el ceutí que incluso llegó a presentar los papeles de la venta de una vivienda en Algeciras como muestra del origen del dinero aunque durante el juicio reconoció que él sólo era el encargado de “coger el dinero que traían en el barco y llevarlo a Marruecos”.

Y.A.H., hijo de un Policía Nacional, fue detenido una semana después del asesinato y negó en todo momento haber tenido alguna relación con lo sucedido: “estuve con mi novia en la feria hasta las seis y pico de la mañana que llegué a casa y estuve durmiendo hasta las cinco, luego me llamaron para decirme que mi amigo estaba detenido y fui a Comisaría, una semana más tarde me citaron y me presenté voluntariamente con mi padre”.

En el juicio, la declaración del testigo de cargo es de vital importancia al menos para confirmar la presencia de Y.A.H. en el lugar de los hechos ya que fue mediante un reconocimiento fotográfico (tras el que no hubo ninguna rueda de reconocimiento) como el subsahariano identificó al segundo de los supuestos agresores. “Es imposible que conociera al muerto porque nunca me he relacionado con esas personas”, señaló Y.A.H.

El testigo de cargo huyó del lugar de los hechos hasta encontrarse con el vigilante del Arroyo del Infierno que fue quien dio parte a la Guardia Civil y a los servicios de emergencia: “el hombre estaba muy agitado, tenía heridas en la cara y me decía llorando que su amigo corría un serio peligro y que le habían atacado dos musulmanes a los que conocía, aunque no recuerdo si me dijo sus nombres”, explicaba ayer el vigilante en su declaración ante el tribunal.

El cadáver fue hallado a tres kilómetros del pantano en una zona de monte sin acceso y presentaba numerosas heridas de arma blanca. Según el forense, la causa de la muerte fue “un shock hemorrágico debido a la sección de la yugular”.
 


Suspendido el juicio hasta el 5 de julio

En un primer momento, el testigo de cargo, el subsahariano que acompañaba al fallecido, fue detenido hasta determinar cuál era su implicación en los hechos de los que logró sobrevivir. Ahora, permanece en paradero desconocido y nada se ha sabido de él en los casi dos años que han pasado desde el día de autos.

En la jornada de ayer, tanto el Ministerio Fiscal como la acusación particular solicitaron al tribunal la suspensión del juicio para poder localizar al único testigo del sumario. A pesar de la negativa de uno de los abogados de la defensa, la Sala estimó oportuna dicha suspensión y fijo la fecha del próximo 5 de julio para la continuación de este juicio a fin de realizar las gestiones necesarias para traer a declarar al testigo.
 

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