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OPINIÓN - SÁBADO 4 DE MARZO DE 2006

 

OPINIÓN / MIS COSAS

Mis cosas
 


ADE
ade
@elpueblodeceuta.com
 

No iba a tocar el tema de lo sobado que está puesto que han sido muchas las plumas, algunas de gran calidad, las que han dado su opinión sobre el asunto.

Pero como estámos en un país de derechos y libertades y cada quisqui es libre de dar su opinión servidor también quiere dar la suya, sobre el asunto del jugador Samuel Etoo.

La culpa, a esta situación a la que hemos llegado, en el asunto del racismo, no la tiene el jugador, la tienen todos aquellos que se la cogen con un papel de fumar y han hecho, con su aptitud... que la palabra racista sea la mayor defensa que tienen, hoy día, los que son más racistas que nadie.

Occidente y algunos de sus mandatarios, en un alarde de facultades, no sé cuáles son esas facultades, han hecho que esa palabra sea la fórmula mágica, que les sirva de autodefensa a los auténticos racistas.

Esa ceguera, es un grave error, uno más de los que están cometiendo, todos esos gobernantes que se la cogen con un papel de fumar y que quieren aparecer ante el mundo, como sus únicos “salvadores”, pero con esa actitud terminaremos pagándolo muy caro. Tiempo al tiempo.

Es curioso que al gitano, se le llame gitano en forma despectiva y, eso, no sea signo de racismo porque, naturalmente, son gitanos y tienen poco peso en el contexto de la política mundial.

A no ser que uno de ellos sea un artista y, entonces, la cosa varia porque en cuanto usted al referirse a él le llama gitano, usted si que es un racista. Manda..la cosa.

Si en vez de ser Etoo, hubiése sido otro pobre camerunés, de esos que se ganan la vida como pueden y a alguien se le ocurre hacer el gruñido del mono, seguro que no pasa nada y el negro camerunés, porque es negro, porque así es el color de su piel, incluso por tal de que le compren algo, que le permita comer, ese día, le reirá hasta “la gracia” al fulano que ha hecho semejante imitación y que, por supuesto, calladito hubiése estado más guapo.

Todos esos gobernantes que se la cogen con un papel de fumar, y que con su actitud han dado lugar a que la palabra racista sea considerada como uno de los mayores insultos de nuestros tiempos, están propiciando que hasta quienes no son racistas lo sean.

Les voy a contar un caso, del que fui testigo presencial, en un supermercado.

Una chica se pone la primera en la caja, pasándose toda la cola por el arco del triunfo. Una señora, con toda la educación del mundo, le dice que hay que guardar cola y que pase cuando le llegue su turno. La chica, se vuelve y le dice: “eres una racista”.

Hasta ese punto hemos llegado.Hasta el punto de que, usted, con toda educación del mundo, le diga a alguien que debe esperar que le llegue su turno y, sólo por eso, le llamarán racistas. Manda... la cosa.

El señor Etoo no es racista por escupirle, en pleno rostro, a un jugador del Bilbao. Ahora si eso es al contrario les podemos garantizar que saldrían a la palestra, todos esos que se la cogen con un papel de fumar y le hubiésen llamado racista al jugador del Bilbao. Eso es lo que hay.

El señor Etoo no es racista, cuando el mismo dice: “tengo que correr como un negro para vivir como un blanco”. ¿Se imagina, ustedes, la qué se hubiése armado si es un blanco el que dice que tiene que correr como un negro para poder vivir bien?. Ese es un racista de tomo y lomo.

Lo más indignante, de ese encuentro, es ver al colegiado correr detrás de Etoo rogándole que no se marche del campo.

Increíble la actitud del colegiado, poco menos que suplicándole a un jugador que no abandone el campo. Vivir para ver.

Su obligación como árbitro de la contienda es reflejar en el acta todo cuanto ha acontecido al finalizar el partido y si, el señor Etoo, abandona el campo mostrarle la tarjeta amarilla.

Y lo mejor de todo es que cuando, un señor de estos, le dé por decir que le están dando gritos racista, se marche y se suspenda el espectáculo.

Le ha dado a alguien, de esos que tanto saben y que mandan, si en un campo de fútbol hay ochenta mil espectadores y cinco mil hacen el gruñido del mono, el señor negro se cabrea, se marcha y se suspende el espectáculo, quién le devolverá el coste de la entrada a todos aquellos que nada han tenido que ver en el asunto.

Para mi, personalmente y en personas, todos los seres del mundo mundial somos iguales, sin distinción de credos, razas o color de su piel pero...

Siempre hay un pero, en todos los ordenes de la vida, de eso a que por el menor de los motivos se emplee la palabra racista hay un abismo.

Cuántos millones de cameruneses qué no tienen para comer, si les dieran mil millones de la antigüas pesetas por jugar al fútbol, se prestarían voluntarios a que, cada domingo, le hiciesen el mono, la jirafa o la butifarra catalana.

Empleemos la palabra racista en su justo momento y a su debido tiempo, pero no la tengamos como un latiguillo para usarla a placer.
 

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