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OPINIÓN - SÁBADO 11 DE MARZO DE 2006

 

OPINIÓN / EL OASIS

Teófila Martínez
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

La alcaldesa de Cádiz viene a Ceuta para participar en los actos que culminarán con el hermanamiento de ambas ciudades. Y merece ser recibida con una máxima de Marcel Proust: “Nuestra personalidad social es una creación del pensamiento ajeno”. Y vaya si tenía razón esta figura de la literatura francesa del siglo XX.

Y es que el aforismo del hombre que escribió En busca del tiempo perdido, le viene como anillo al dedo a una mujer que consiguió la alcaldía de la capital gaditana por mayoría absoluta. Todo comenzó en las elecciones de 1995 y ahí está todavía siendo la alcaldesa más votada de un tierra donde el pensamiento ajeno está convencido de que como La Teo no hay ninguna.

Decían de ella, en los años ochenta, en El Puerto de Santa María, que Teófila era de una terquedad temible. Como buena andariega se pateaba la ciudad y ya apuntaba maneras sobresalientes para ser alguien en la política. Y eso que ya había probado las hieles de sus enfrentamientos con Hernández Mancha.

Pero esta cántabra, nacida en Parballón, no se arredra ante nada y es capaz de ser insistente hasta el aburrimiento. Así que ganó una concejalía y fue designada teniente de alcalde de Urbanismo. O sea, un banco de prueba excelente para ir preparando su desembarco en la Tacita de Plata.

Su discurso, como “chica Hermida”, que también gozó de esa oportunidad junto a su querida Celia Villalobos, se basaba casi siempre en proclamar que la ponían los discretos, los trabajadores y las personas resistentes.

Mas pronto se supo que aguantarle su marcha diaria estaba sólo al alcance de alguien como Paquillo Fernández. Incansable en todos los aspectos, me contaban que sus colaboradores en la concejalía terminaban el día arrastrando los pies y pidiendo a gritos una palangana llena de agua con sal para aliviarlos.

Pintoresca en el vestir y rubia de bote, más que caerle mal a las mujeres lo que hizo fue furor entre ellas: hubo un tiempo en el cual todas las gaditanas hablaban de La Teo y suspiraban por poder imitarla. Pero sin éxito. Ya que la singularidad en la alcaldesa lleva mezcladas substancias útiles.

De manera que nunca entendí las razones que dicen que tuvo Javier Arenas para no ver en ella, a las primeras de cambio, que estaba ante una mujer que iba a marcar una época en un Cádiz donde hay que tener mucho arte para ganar elecciones al estilo de Juan Vivas. Otro que tampoco, en un principio, gozaba de las opiniones favorables de los pesos pesados del PP.

Por cierto, en día tan importante, y donde todo el protagonismo debe ser para la alcaldesa de Cádiz, me va a permitir ésta que le hable, muy por encima, de su anfitrión: Juan Vivas. En él, (señora regidora de ese Cádiz señorial y donde el parte diario trata de propalar que los males del alma se quitan con una gracia a tiempo para sonreír de verdad), encontrará los valores que tanto aprecia. Es decir, trabajo, discreción a raudales y una resistencia que usted, con sus famosos zapatos de recorrer leguas y leguas, podrá igualar pero no superar.

Por tal motivo, y por otros varios que no vienen al caso exponer en plaza pública, tengo la absoluta certeza de que el hermanamiento entre ambas ciudades, Cádiz y Ceuta, Ceuta y Cádiz, será un hecho relevante y fructífero. Y seguro que los intercambios culturales y de otro tipo, empezarán a florecer muy pronto.

Ah, quisiera decirle que dos alcaldes de Cádiz decidieron vivir en El Puerto, a pesar de las críticas recibidas. El primero fue José León de Carranza. Después ha sido usted. Y es que si en Cádiz hay que mamar. En El Puerto de Santa María hay que vivir.
 

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