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OPINIÓN - MARTES 21 DE MARZO DE 2006

 

OPINIÓN / MIS COSAS

Mis cosas
 


ADE
ade
@elpueblodeceuta.com
 

Las mafias dedicadas al tráfico de persona, les debencontar unas cantidades de mentiras a esas criaturas que terminan convenciéndolas para que vendan lo poco que poseen y se embarquen en esa aventura donde, en ocasiones, el paraiso que les prometen es el propio mar que, después, se encarga de arrojar fuera de si sus cuerpos sin vidas.

Mientras veía las imagenes que daban en los distintos telediarios de la última avalanchade pateras llegadas a Canarias, desde Mauritania escuché a un chaval de diecinueve años, que ya lo había intentado entres ocasiones esperando la cuarta oportunidad de llegar a España, decir que su ilusión en llegar a nuestro país estába centrada, en que nada más llegar tendría dinero para comprarse un piso, un coche y a vivir la vida sin problemas.

Qué será lo qué le han contado, los traficantes de carne humana, a esta pobre criatura, para que tenga ese convencimiento de que nada más llegar a España, en nada se compra un piso y un coche.

Esta pobre criatura, vilmente engañada por esos traficante de carne humna, gente sin conciencia, a dónde se cree qué llega para conseguir ese piso y ese coche en nada de tiempo.

Hay millones de españoles que se pasan la vida trabajando duramente, para tratar de tener un piso en propiedad y les llega el final de sus días sin haberlo conseguido. Imaginate lo que será tener, de forma rápida, llegando a este paraiso que no es tal paraiso, el piso y le coche.

Otros millones de españoles, esos que nacieron y viven en éste paraios que esa chusma te han contado, apenas si tienen para llegar a fin de mes y, eso echando más hora, ensus trabajo, que un reloj.

Dos millones de españoles, según dice Caritas, son indigentes. Como creo que no vas a entender el significado de esta palabra te diré,de forma sencilla y entendible, que no tienen para comer. Vamos que, más o menos, está en tus mismas circunstnacias. Y eso que no tienen que jugarse la vida en una patera para llegar al paraiso ese que te han contado, ya que nacieron y viven en él.

Aunque fuese a donde te encuentras y te contase la verdad de las cosas, no los cuentos que te menten en tu cabeza los traficantes de carne humana, sé que no me ibas a creer nada de lo que te díjese sobre ese paraiso que ten han prometido que no es tal paraiso, porque en él también existen los pobres marginados, el hambre y la miseria.

Apuesto a que no me creerías porque, la verdad que te iba a contar, rompería la ilusión que anida en tu cerebro pensando sólo en llegar a España, para comprarte, en nada ese piso y ese coche con el que sueñas y a vivir que sontres días.

De contar esos cuentos, se valen toda esa chusma de traficantes, para sacarles lo pocoque tienen, a todos aquellos que se embarcan en esas pateras si tener la completa certeza de que llegarán a las costas españolas o serán arrastrados por el mar poniéndo, de esa forma, fin a su aventura de ilusiones y esperanzas.

Cada vez que escucho, como en esta ocasión, que veinticinco cádaveres han sidoarrastrados por el mar hasta las costas se me coge un pellizcoen el estómago que me tiene malo todo el día

Veintinco vidas acabadas. Veinticinco ilusiones muertas. Veinticinco esperanzas sin esperanzas. Mientras, los traficantes, siguen contando sus dineros,sin importarles para nada, esas vidas que se han perdidos . Volverán, de nuevo, a tratar de conseguir unos clientes a los que les hablarándel paraiso y a cobrarles por llevarlos a ese paraiso que no es tal paraiso.

El asunto del tráfico de carne humana parace que no tiene fin, mientras existán gentes sin escrúpulos a las que la vida de sus semejantes, sólo les importa el precio que puedan pagar por viajar en una patera.

Uno piensa y no pido, en esta ocasión perdón por pensar, porque no me da la gana, que la ayuda a estos países de hambre y miseria, no se debería hacer entregándole dinero a espuertas a los dictadores de turno que los gobiernan porque, lo más seguro, es que ese dinero viaje a alguna cuenta a su nombre en un paraiso fiscal y su pueblo siga pasando la misma hambre y viviendo en la misma miseria.

El dinero enviado debería administrarlo alguna institución honesta, que como las meigas haberlas haylas, y dedicarlo a hacer escuelas, hospitales, pozos para tener agua, enseñarles a cultivar la tierra, a cuidar el ganado y aportarles todo lo necesario para que ellos hagan sus propios cultivos, crien a su porpio ganado aprendiendo, de esa forma, a vivir por ellos mismo, teniendo la completa seguridad de que si aprenden a vivir de sus propios recursos nadie que tenga ,cada día, para comer, querrá abandonar su tierra, la tierra donde nación y acabaríamos, de una vez por todas, con esos traficantes de carne humana.

Desgraciadamente, el dinero irá a parar a manos de esos dictadores, las pateras seguirán llegando a las costa españolas, los traficantes de carne humana seguirán haciéndose más ricos y el mar devolviendo cádaveres.
 

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