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OPINIÓN - JUEVES, 4 DE MAYO DE 2006

 

OPINIÓN / MIS COSAS

Mis cosas
 


ADE
ade
@elpueblodeceuta.com
 

Nunca toco un tema del que soy un ignorante para evitar, con ello, hacer el mismo ridículo que hacen y seguirán haciendo todos esos ineptos que juegan a ser políticos sin tener ni p... idea de lo que es la política y el ser político. La política y el ser político les puedo asegurar, a todos estos inútiles, no se aprenden por ese librito que dice “Aprenda política en diez días”. La política y el ser político es algo mucho más importante.

Por eso cuando se toca el tema de la inmigración creo, con toda sinceridad, que me toca el turno de decir algo sobre un tema que lo he vivido, como diría la sabia de mí abuela, in mis propias carnes.

Me causan gracia, admiración y hasta algo de asombro, cuando escucho hablar de la inmigración sin haberla padecido. Me cuesta un trabajo enorme entender, la facilidad con la que hablan de ella y los conocimientos que aportan sobre la misma, sin tener ni remota idea de lo que están diciendo. Nadie, absolutamente nadie, que no haya sido emigrante puede aportar, por mucho que haya leído o le hayan contado, datos sobre la misma porque estarán adulterados y esa adulteración le llevará muy lejos de la realidad, para convertirse en un cuento de propaganda barata.

Siempre que sale el tema de la inmigración, para defenderla y hacernosla entender, no sé las razones qué se tengan para ello, alguien dice “Los españoles no debemos olvidar nuestra propia memoria porque fuimos emigrantes”. Esa frase debe ser, sin duda alguna, la pocima mágica con la que se debe hacer la luz en el cerebro de los españoles.

Las comparaciones siempre han sido odiosas y comparar a los españoles que tuvimos que emigrar con la inmigración que nos llega, es tratar de comparar el día con la noche. No hay comparación posible, por mucho que, a falta de algo mejor y más justificativo, se recurra a la manida frase de :”los españoles...porque fuimos emigrantes”. Me explico.

Los españoles que emigramos de España, buscando un mundo mejor para nosotros y nuestros hijos, llevábamos todos los papeles en regla, incluido un certificado médico y un contrato de trabajo. O sea todo dentro de la más absoluta legalidad. Si, usted, por un suponer, llegaba a cualquier ciudad francesa a trabajar y sus papeles no estában en regla, tal y como la ley francesa especifica, le ponían de patitas en la frontera con España

Es más, Cáritas Diocesana, pagó mucho viajes a aquellos españoles que se fueron a Australia, con todos los papeles en regla.

Con los papeles en regla, incluido ese certificado médico y el imprescindible contrato de trabajo, además de dedicarnos a realizar la labor para la que fuimos contratados, jamás se nos ocurrió, por lo que claramente nos podía pasar, ponernos de patitas en la frontera, no acatar la legislación francesa.

Son muchos los miles de españoles que echaron raíces en los países a los que fueron a trabajar, y la segunda generación tienen, en la mayoría de los casos, la nacionalidad del país que acogió a sus padres, emigrantes españoles.

Así fue a grandes rasgos la emigración españoles, con papeles en regla, contrato de trabajo y no llegando en pateras de forma ilegal y sin ese imprescindible contrato de trabajo.

Los españoles que emigramos fuimos considerados los mejores trabajadores extranjeros que habían llegado a ese país y, por supuesto, ninguno de nuestros hijos formaron pandillas de asesinos juveniles, Ñetas o Kings.

Y sus padres, se dejaron el alma trabajando para buscar un mundo mejor para ellos, sin formar pandillas de asesinos, ni asaltantes de bancos, ni asesinos a sueldos, ni asaltantes de chaléts, ni ninguna de esas faunas de cloacas que nos han llegado a España.

Soy de los que apoyan, a todo esos inmigrantes que vienen a trabajar, pero a trabajar, para ganar dinero suficiente y poderse traer a sus esposas e hijos para darles una vida mejor, en ese sueño dorado que para ellos es España.

Soy de los convencidos y defensor a utranza de que, todos esos trabajadores, deben contar con los mismos derechos que cuentan los trabajadores españoles

Pero también, soy de los convencidos que a igual que hicimos nosotros deberán venir de sus países con los papeles en regla, el certificado médico y el imprescindible contrato de trabajo para, de esa forma, no poder ser engañados por todos esos aprovechados que, como las meigas, haberlos haylos.

Estamos recibiendo de los países del este y de Sudamérica una gran cantidad de escoria que le están haciendo un flaco favor a todos aquellos compatriotas suyos que, de verdad, vinieron a trabajar y tratar de mejorar sus vida y la de los suyos. Estos últimos, los trabajadores de verdad, merecen todo el respeto y el apoyo que se les pueda prestar. Los primeros, esa lacra delictiva, están sobrando en España. Acabar, con ella, enviándolos de vuelta a sus casas, debe ser prioritario por el bien de la seguridad ciudadana.

Y por favor, por respeto a los que emigramos, no hagan más comparaciones.
 

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