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ECONOMÍA - SÁBADO, 6 DE MAYO DE 2006


josé antonio alarcón. reduan.

consejo economico y social / encuentro anual
 

Comercio de fronteras: el
negocio de los mil millones

José Antonio Alarcón, vicepresidente
del CES ceutí, insta a impulsar el desarrollo comercial entre España y Marruecos
 

CEUTA
Javier Sakona
javisakona@elpueblodeceuta.com

Dos premisas básicas sostienen la tesis del vicepresidente del CES ceutí, José Antonio Alarcón, sobre la imperiosa necesidad de impulsar el desarrollo comercial entre España y Marruecos: la “incuestionable españolidad” de la Ciudad Autónoma de Ceuta y una verdad inevitable, “estamos condenados a entendernos”, recordó Alarcón durante su ponencia en el Encuentro Nacional Anual.

La realidad, pese las tensiones belicosas que salpican la historia común, sitúa a España como el segundo inversor mundial después de Francia. El primero si contabilizamos los más de mil millones de euros de mercancías ‘sin papeles’ que cada día cruzan las fronteras terrestres entre Marruecos y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla y que dan de comer a un espectro poblacional que oscila entre las 45.000 y las 60.000 personas que, según los datos esgrimidos por Alarcón, aportan el 40% de la recaudación del IPSI.

Una población inevitablemente vinculada a este trozo de España al filo de Marruecos, ya que Ceuta es además la plataforma logística del norte del reino alauí y la única fuente fiable de servicios sociales.

“Con valentía y sin complejos”

José Antonio Alarcón recordó durante su minuciosa ponencia que Ceuta funciona como metrópoli de un área especialmente complicada y degradada social y medioambientalmente (la expansión urbanística sólo es comparable con la peor pesadilla marbellí) y que cuenta además con un lastre añadido que contamina a un lado y a otro de la frontera: el narcotráfico, un negocio que mueve 2.000 millones de dólares al año en una región que tiene más de 120.000 hectáreas cultivadas de cáñamo. Un negocio que pone en circulación 3.000 toneladas de resina de hachís de las que el 50% es aprehendida.

Una realidad que dificulta enormemente el desarrollo social y que obliga a la creciente población magrebí a hacinarse en los grandes núcleos urbanos de Tánger y Tetuán, apuntó Alarcón, generando focos de inseguridad, insalubridad, desconfianza inversora y, avisa, el vicesecretario del CES ceutí, de fanatismo islamista. Fenómenos contra los que Alarcón anima a enfrentarse “con valentía y sin complejos” para evitar los problemas que ahora preocupan a España: la seguridad, el terrorismo y la inmigración irregular. “Es necesario estabilizar y desarrollar ambos lados del Estrecho”, sentenció Alarcón.

España: segundo inversor

España es, basándonos sólo en datos oficiales, el segundo inversor en el país vecino tras Francia que aún ostenta una posición de privilegio en Marruecos. Esa situación comenzó a desequilibrarse en 1993 con los 1.696 millones de la inversión de Altadis que, pese a ser una multinacional radicada en Francia, se contabilizó al capital español, mayoritario en la operación. La otra gran inversión española en Marruecos es el turismo, según señaló Alarcón durante su ponencia en la jornada de clausura del Encuentro Nacional Anual de los CES autonómicos y estatal. España es el segundo país ‘exportador’ de turistas a Marruecos después, claro, de Francia y Estados Unidos. Entre el 3 y el 8 por ciento de los viajeros que pululan por Marraquech, Fez, Ceffchaouen, Essaouira... son españoles, una tendencia imparable. Además, el 15% de la inversión extranjera en Marruecos es española, tras condonarse parte de la deuda, y supone el 3,21% del capital en movimiento en el país vecino, invertido principalmente en construcción e industria, frente a los apenas 154.000 euros que Marruecos tiene invertidos en España.
 

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