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OPINIÓN - LUNES, 15 DE MAYO DE 2006

 

OPINIÓN / ESPAÑA CAÑÍ

¿Dónde está el problema?
 


Nuria Van Den Berghe
nuriavandenberghe
@elpueblodeceuta.com
 

Los ciudadanos canarios andan auténticamente angustiados con la avalancha de inmigrantes africanos en sus costas. El tema lleva largo tiempo siendo noticia de telediario y la opinión generalizada de todos los europeos es que, nuestro continente, no tiene capacidad para absorber toda la pobreza de Africa. Ni Europa tiene capacidad para absorber la miseria africana ni los EEUU tienen capacidad para absorber toda la pobreza de Latinoamérica.

Pero en este aspecto, en el de la avalancha de africanos que han variado sus rutas, eligiendo Mauritania y Senegal como punto de partida de los cayucos, el gobierno de Zetapé ha actuado con rapidez y de manera muy adecuada. En primer lugar resucitando aquel viejo convenio bilateral del año 1992 en el que Marruecos aceptaba la devolución de todo extranjero que llegara a España pasando por el reino alaouita, si el acuerdo se cumple la emigración africana de pateras y de saltar las vallas dejará de ser un problema.

Lo elogiable es que, han suscrito idéntico convenio con Mauritania que acogerá a los que han partido de sus costas. Ya vimos en el telediario a nuestros soldados levantando tiendas de campaña para hacer una especie de campamentos de acogida, muy correcto. Y también la decisión de la estupenda ministra Maria Teresa Fernandez de la Vega de comenzar los vuelos de repatriación de los ilegales en dirección a tierras mauritanas. ¿Dónde está el problema? El efecto disuasorio de un auténtico puente aéreo entre Canarias y Mauritania repatriando inmigrantes ilegales sería fundamental. No un vuelo anecdótico con cuarenta individuos, sino un vuelo tras otro y aligerando los trámites policiales y sobre todo, mostrando un respeto hacia los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado no haciéndoles perder el tiempo con “supuestas” identificaciones de individuos que, en su mayor parte, mienten sobre su origen y procedencia para evitar ser repatriados.

Si somos realistas, la identidad real del ilegal no es nuestro problema, el problema español es acogerles, darles ropa seca y mantas, alimentos, atención sanitaria si la requieren de forma fehaciente, una orden de expulsión y al avión. Respetando todos los derechos humanos, es decir, tratando a los inmigrantes con corrección y humanitarismo pero también con firmeza. Tal y como llegan, al avión y de vuelta. Sería un trasiego interesante durante un par de meses, hasta que las mafias comprendan que Mauritania está más quemada para la inmigración que el cenicero de un bingo y que, quien de allí sale, allí regresa en virtud del tratado bilateral.

Lo que los ciudadanos no digerimos es que molesten y agobien a nuestra policía ni a nuestra guardia civil. Ahora por ejemplo mandan una espectacular embarcación de vigilancia a las costas mauritanas, para enseñar a los aduaneros mauritanos a hacer vigilancias y cosas similares. Pérdida de tiempo. La iniciativa sería inteligente y adecuada si, las lanchas de vigilancia, nada más ver un cayuco, le obligaran a retornar a Mauritania o lo remolcaran sin más zarandajas ni más protocolos. ¿Para que tanto trámite y tanta burocracia? Tal y como llegan se devuelven, exactamente igual que cuando los que llegan por Tarifa son marroquíes, que no les dejan ni piar y les retornan de inmediato, cumpliendo la legalidad vigente. Los socialistas han actuado con rapidez y astucia en el caso mauritano, un 10 para ellos. Los míos, los peperos, no consiguieron ni reflotar el tratado bilateral suscrito con Marruecos ni zanjar la llegada de cayucos, eso si, cuando lo de Perejil, los míos fueron un pasón y Aznar puso los huevos encima de la mesa ¡chapeau!. Pero para inmigración poco imaginativos y con pocas iniciativas sensatas, como las que yo conozco por ser ciberderecha neocom. ¿Qué les comente alguna por pura curiosidad? Por supuesto, ahí va: Prohibir tajantemente las remesas de dinero al extranjero por parte de los inmigrantes. Ni Western Union ni pollas en vinagre. El dinero que ganen en España tienen que invertirlo en España, comprarse aquí su casa con una hipoteca como todo hijo de Dios, meterse con las letras del coche y para el exterior ni una perra gorda.

Porque lo que no es de recibo es que, miles de inmigrantes se deslomen trabajando y malvivan en España mientras mandan el dinero al exterior. Se crean bolsas de pobreza, se impide la auténtica integración y aunque es humano, como en el caso de los ecuatorianos, vivir míseramente para ir construyéndose casas tipos Falcon Crest para dar muestra de prosperidad y dar envidia a los vecinos que no se marcharon, los cierto es que, la sangría que va hacia el exterior en nada beneficia nuestra economía. Esto sería al tiempo una dura y fructífera lección para esos países cuyos desaprensivos e inútiles gobernantes ven las remesas de los inmigrantes como principal fuente de ingresos de su economía, pero esa fuente no les sirve para dar formación y trabajo, para que nadie más tenga que emigrar. ¿Dónde está el problema?

No hay problema. Los africanos tal y como llegan, la atención humanitaria y de regreso. ¿Qué huyen de la pobreza extrema propiciada por gobiernos corruptos y golferas? La solución no es dar toneladas de euros a los corruptos gobernantes, sino que, si no tienen capacidad para autogobernarse, crear prosperidad, autogestionarse, crear riqueza, dar educación y crear infraestructura, tal vez les interesara un neocolonialismo en toda regla. Por ejemplo, Argelia gestionada por Francia, Nigeria gestionada por yankis y Zaire por belgas. ¿Qué eso no lo aceptarían jamás? Vale. Pues tienen un problema, vamos, más que un problema, un problemón.
 

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