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CULTURA - SÁBADO, 27 DE MAYO DE 2006


andrés gómez fernández. asle.

libro / publicacion
 

Las ‘Vivencias’ del maestro
Andrés Gómez, en la Feria del Libro

El profesor jubilado, Andrés Gómez,
publica la segunda parte de sus experiencias en colegios de Ceuta y Cádiz
 

CEUTA
Elsa Cabria
elsacabria@elpueblodeceuta.com

Clásico, pero innovador. Eficiente, pero ‘antilibro’. El profesor Andrés Gómez (Ceuta, 1937) ha dedicado más de cuarenta años al mundo de la docencia; tras jubilarse en 2002, decidió dejar por escrito las historias que había vivido en las aulas de Barbate, Algeciras y su ciudad de origen, y ahora presenta la segunda parte de ‘Vivencias de un maestro’, “tengo historias para más libros, pero prefiero dejarlo así”. En orden cronológico, Gómez relata, entre líneas, el cambio social que ha experimentado el sistema educativo. Una “dilatada” carrera como orientador, tutor y docente en el área de Ciencias Naturales y Matemáticas le acreditan para decir que no cree en los libros de texto porque considera que un maestro que se circunscriba a ese sistema de enseñanza, “no tiene creatividad”.

Partidario de libretas para que los alumnos tomen apuntes y hagan los ejercicios de clase, asegura que la prensa es el método “más eficaz” para la enseñanza. En su momento, dedicó muchas horas lectivas para que los estudiantes crearan opinión en las aulas a través de temas científicos como el Sida, el aborto, la eutanasia o el deterioro de la capa de ozono. “Si continuara mi carrera de maestro, sacaría gran rentabilidad a la Gripe Aviar”. Fue un adelantado a su época: “introduje la prensa en el aula para mostrar a los estudiantes, los beneficios de leer el periódico”, explica Gómez.

El autor de ‘Vivencias de un maestro’ cuenta historias de una página sobre jóvenes preadolescentes que, un día, se sentaron frente a su mesa y hablaron en alto, le contaron secretos, provocaron problemas de convivencia, hicieron de sus inquietudes una realidad y pasaron a formar parte de su vida.

El recorrido impreso va de la mano de “buena memoria y una gran hemeroteca”. Ahora, que “ya no tiene prisa”, echa la vista atras y afirma rotundo que fue maestro “24 horas al día”.

Para Gómez, un profesor debe incentivar las vocaciones de los alumnos. “Aún son personas inmaduras, es necesario encauzar su camino según sus posibilidades”. Aunque matiza que la formación del alumno “debe estar coordinada entre los padres, el centro y los docentes”.

Desde hace cuatro años, dedica sus horas a la lectura del periódico y a recoger caracoles en el campo. “El vacio lo tienes que cubrir tú”, afirma. No ha querido perder la inquietud y se marca la disciplina diaria de escribir. No es esclavo de la televisión, prefiere leer publicaciones sobre historia. Ya no va al colegio, pero asegura que sigue siendo maestro.
 


La Educación “debe estar consensuada”

“Ahora no se llega a ninguna parte. Los políticos y las fuerzas sociales debieran sentarse a dialogar en pro del alumnado para crear una Ley de Educación consensuada por un tiempo indefinido, más allá de una legislatura”.

Así se pronuncia Andrés Gómez sobre el sistema educativo. “Ha cambiado tanto con los años que se ha desvirtuado la razón de las normativas”: la formación de los escolares.

Si tuviera que elegir una asinatura novedosa, apostaría por ‘Urbanidad’. “El civismo y la buena educación sentarían las bases de una juventud madura y cualificada”, señala.

La escuela “necesita disciplina y orden; “cuando un maestro pierde la autoridad, el proceso educativo se pierde”, concluye.
 

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