PortadaCorreoForoChatMultimediaServiciosBuscarCeuta



PORTADA DE HOY

Actualidad
Política
Sucesos
Economia
Sociedad
Cultura


Opinión
Archivo
Especiales  

 

 

OPINIÓN - SÁBADO, 11 DE NOVIEMBRE DE 2006

 

OPINIÓN / EL OASIS

Muchachos
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

Vengo observando que cuando el Partido Popular le prepara a Juan Vivas un acontecimiento para que la gente le grite enfervorizada que es el número uno de la vida política y que como él no ha nacido aún nadie en esta tierra, enseguida alguien manda tocar los clarines de la envidia para anunciarles a los adversarios de JV que ha llegado la hora de ajustarle a éste las cuentas.

No hace falta que sea época de precampaña o campaña electoral: basta que se celebre algo a favor de Juan Vivas -como aquel espectáculo dado en el Casino de Ceuta- o bien que la prensa nacional lo elija como el político más valorado, para que inmediatamente se desaten las pasiones malsanas de quien comido por los celos y el rencor sufre la amargura de que los ciudadanos lo toman a chufla.

Y encima sus partidarios no le votan. Mejor dicho: es votado sólo por sus familiares o por algunos de los muchos funcionarios metidos a dedos por él en el Ayuntamiento. Parece mentira que las personas sean tan desagradecidas. Obtienen un empleo gracias a los recursos empleados por un experto en hacer de la dedocracia su forma de vida, y luego, a la hora de la verdad, casi todas esas personas se ponen de parte de Juan Vivas en las urnas.

Debe de ser frustrante, hasta la desesperación, verse tan mal correspondido. Claro, que a lo mejor en esa traición cuenta mucho la labor de zapa que viene haciendo, desde hace ya mucho tiempo, José Antonio Alarcón. Cría cuervos, ¿verdad Juan Luis Aróstegui?, y te sacarán...

Lo cierto es que cuando todavía se hablaba de la fiesta dedicada a JV en el Parador de La Muralla, para anunciar su candidatura oficial a la presidencia de la Ciudad, los perdedores por sistema han dado la orden de que al candidato le trabajen los costados hasta dejarlo sin aire de aquí hasta las elecciones.

Juan Luis Aróstegui, se nota su mano en las últimos ataques contra el presidente de la Ciudad, ha dicho a sus hombres que Juan Vivas no es un buen fajador. Y que no soportará el acoso y derribo a que está siendo sometido por ellos. Y aunque JLA sabe perfectamente que esa manera de proceder no le reportará ningún beneficio en las urnas, sí le ofrece a cambio la oportunidad de saborear con placer el malestar del presidente. Pues bien conoce que a éste le causa pavor el intercambio de golpes.

Ustedes se preguntarán, entonces, qué ganarán los muchachos que andan empeñados en sacarles las tiras de pellejo al presidente por orden de ese líder al que siguen convencidos de que es Castelar redivivo. Nada. En cuanto hayan sido usados y exprimidos como naranjas para zumos, a lo máximo que podrán aspirar es a que el propio Aróstegui hable con JV a ver si es posible colocarlos en una tarea similar a la que hacía Juan Carlos Trujillo.

Y uno, que conoce el paño, se imagina ya a Juan Vivas con la sonrisa en la comisura de los labios y las manos tendidas recibiendo a los chavales que lo han puesto como chupa de dómine, durante meses, para recordarles que siente afecto por ellos y en algún caso sacará a relucir la amistad con la familia. Y, tal vez, hasta puedan ser subvencionados para seguir escribiendo sin que los editores se atrevan a censurarlos. Y es que no hay derecho que los editores censuren a nadie. A mí me gustaría, de verdad, que mi editor me dejara algún día decirle cuatro cosas a Mabel Deu. Que está la mar de guapa; que sabe estar siempre muy en su sitio; que me encanta cuando se le sonrojan las mejillas como prueba de su timidez; y que espero que su marido, por decir lo que digo, no me rete a duelo. Que estoy mayor y renuncio a fajarme más que Juan Vivas.

Eso sí, muchachos, a ciertas edades hay que soñar con que haya playas debajo de los adoquines.
 

Imprimir noticia 

Volver
 

 

Portada | Mapa del web | Redacción | Publicidad | Contacto