PortadaCorreoForoChatMultimediaServiciosBuscarCeuta



PORTADA DE HOY

Actualidad
Política
Sucesos
Economia
Sociedad
Cultura


Opinión
Archivo
Especiales  

 

 

OPINIÓN - JUEVES, 16 DE NOVIEMBRE DE 2006

 

OPINIÓN / ESPAÑA CAÑÍ

Noviembre alhaurino
 


Nuria Van Den Berghe
nuriavandenberghe
@elpueblodeceuta.com
 

Ayer por la noche había de nuevo movida en el aparcamiento del Centro Penitenciario de Alhaurín de la Torre. Los cámaras y los fotógrafos hacían guardia a la intemperie, pese a soplar un virujillo helado, en absoluto apropiado para el verano tardío que se estamos viviendo. En la sala de espera y disfrutando de las máquinas de café y de chucherías los defensores de los malayos esperando la salida del promotor Carlos Sánchez y de otro imputado. Tras el traslado de los VIPS ,Roca a los olivares de Albolote en Granada, a la vera de Víznar, donde mataron al poeta de los Camborios y Julián Muñoz a la aridez de Jaén, donde no mataron a nadie por pura aprensión, porque aquello es un páramo desolado y deprime nada más verlo. Tiene mal fario y mal vagío, todo en uno. Tras la conducción de los famosos de las tertulias del colorín, Alhaurín se quedó en plan Fonseca “triste y sola” que cantaran los tunos.

Al parecer, todos piensan que volverá la época del famoseo carcelero si se incorporan nuevos detenidos al centro, porque la cosa anda ahora de capa caída sin la prensa acosando a los familiares, todo muy soso y muy desabrido. Y encima siempre he tenido la duda de si permiten a fotógrafos y cámaras entrar en la sala para utilizar las máquinas y apañarse un café y unos phoskitos o alguna porquería similar rica en grasas poliinsaturadas de esas que disparan el colesterol. Algún día lo preguntaré, porque supongo que si dejan las cámaras fuera, al cuidado de algún colega, podrán entrar y más los fines de semana que, como hay visitas de familiares, resulta rentable levantar la persiana del barecito, que está atendido por un chileno muy amable que hace como nadie los bocadillos calientes y los cafés-cafés de auténtica cafetera y no el agua sucia que escupe sobre el vaso de plástico la máquina el resto de los días hábiles y encima ese bebraje inidentificable cuesta ochenta céntimos , algo que siempre me ha parecido muy abusivo porque, por ser capaces de beber esa pócima, los de la máquina son quienes deberían mostrar su agradecimiento pagando un plus al usuario, algo elegante como los bombones Ferrero Rocher, ¿Qué eso resulta excesivamente refinado? Bueno, pues quiten los bombones y pongan una torta de esas que se llaman “Mari Toñi” y que plantean el dilema científico de ser capaces de determinar sus ingredientes, es decir una actividad intelectual donde la Mari Toñi es la síntesis y la identificación de sus componentes algo puramente empírico y analítico.

Lo cierto es que, a los periodistas se les ve fumar pero no comer, lo mismo les impiden nutrirse con la oferta gastronómica penitenciaria y tampoco la Junta de Régimen tiene el detalle social de invitarles a degustar “bandeja” como a los inquilinos de Incosombra, la genuina cárcel de los programas más rosas y de la casquería del corazón.

Tener a los buscadores de noticias y de primeros planos pasando hambruna me parece una muestra de ser una especie de indigentes morales, porque las criaturitas están ahí ganándose el jornal, resguardados bajo el único árbol que da sombra en el aparcamiento en los tórridos veranos y pasando frío en otoño. Pero la Malaya vende, mucho más que cualquier otra escandalera de recalificaciones, sobornos y cuentas del color de los góticos en fin de semana.

Sin los personajes variopintos de Malaya languideceríamos en las sobremesas ,porque eso más que una operación es un guión tipo “Torrente en Alhaurín”.Éxito seguro
 

Imprimir noticia 

Volver
 

 

Portada | Mapa del web | Redacción | Publicidad | Contacto