PortadaCorreoForoChatMultimediaServiciosBuscarCeuta



PORTADA DE HOY

Actualidad
Política
Sucesos
Economia
Sociedad
Cultura


Opinión
Archivo
Especiales  

 

 

OPINIÓN - MARTES, 17 DE OCTUBRE DE 2006

 

OPINIÓN / MIS COSAS

Mis cosas
 


ADE
ade
@elpueblodeceuta.com
 

La egolatría es uno de los peores males, que adornan a los inútiles. El querer ser el niño en el bautizo, el novio en la boda y el muerto en el entierro conlleva, sin duda alguna, a hacer el ridículo en la mayoría de las ocasiones en las que, algunos de estos ególatras, intervienen.

Qué existe esa fauna de personas. Sin duda alguna. Es más llegan unos momentos en sus vidas en los que, de verdad, llegan a creerse el no va más de la sabiduría.

Sus intervenciones deben ser interpretadas como el no va más de la sapiencia política e incluso enmarcarlas para que, las generaciones venideras las tomen como base para su andadura en la vida si quieren, realmente, llegar a ser algo en el difícil mundo de la política. ¿Se puede pedir más por menos?

Por supuestos que, todos ellos, reciben los ánimos de aquellos pelotas y lameculos que le rodean, bailándoles el agua y cantando las enormes cualidades culturales y políticas que adornan a estos personajes dignos de estudios sicológicos.

Es tal el peloteo y doblamiento de la espina dorsal ante semejantes personajes que, ya, algunos de ellos han tenido que ir a que le pongan un corcel por el daño recibido en sus espaldas.

Ante tales muestras de admiración, por parte de todos esos pelotas y lameculos, estos personajillos, politiquillos de medio pelo, se crecen adquiriendo la prepotencia de los dictadores no permitiendo que nadie, sea capaz, de querer sustituirles, en determinados momentos, por estar más preparados que ellos, en esos asuntos. Ridículo al canto.

No admiten ni la más mínima injerencia y, mucho menos algún sabio consejo que le eviten hacer el mayor de los ridículos en representación de su partido, abordando unos temas para los que no están mínimamente preparados. Y que conste, en acta, que deberían estar más preparados que sus oponentes por razones obvias.

La cosa podría cambiar, si todos esos pelotas y lameculos, en vez de bailarles el agua, aplaudiendo sus desacertadas actuaciones, tuviésen el valor de decirles el enorme ridículo que han hecho, abordando temas para los que no están mínimamente preparados, en representación de sus partidos, a los que dejan a la altura del betún.

Si, algunos de estos pelotas y lameculos tuviésen el valor de decirles la verdad al termino de sus actuaciones, otro gallo les cantaría estos ególatras, politiquillos de medio pelo.

¿Pero quién es el guapo qué le pone el cascabel al gato?. Ninguno, de ellos, sería capaz de semejante cosa. Es mucho lo que juegan. Y más vale darle, a toda esa fauna, un golpecito en las espaldas, diciéndoles lo bien que han estado, lo maravillosamente que se han comportados en sus intervenciones, en las que han vencido, barriendo a sus oponentes.

De no ser así, la actuación de los pelotas y lameculos, mal lo iban a pasar, jugándose el posible puestecito que para ellos o para algunos de sus familiares, algunos de los de la mencionada fauna de politiquillos de medio, les había prometido.

Creo, con toda sinceridad, que las actuación de todos esos pelotas y lameculos que rodean a estos aprendices de dictadores, les hace más daño que beneficio.

Daño, tanto en cuanto, le están engañando y no son capaces de decirle, en sus caras, que han estado como la chata en las intervenciones que han tenido y que antes de tener alguna nueva intervención, deberían informadse o, al menos, tener un poco de conocimiento del tema tratar para, de esa forma, no hacer el ridículo y servir de cachondeo a quienes presencian esas intervenciones de estos politiquillos de medio pelo, aprendices de dictadores, cuyo único lema es “o conmigo o contra mi”.

¿Es tan difícil de decirles, a esta fauna de politiquillos de medio pelo, la verdad?. No entienden qué diciéndoles la verdad, le prestan el mayor favor que se les puede hacer en sus vidas evitándoles, con ello, que hagan el ridículo cada vez que hace una aparición pública para intervenir en determinados asuntos.

Sé, positivamente, lo que se juegan todos los pelotas y lameculos si deciden, en alguna ocasión, decirles la verdad sobre sus actuaciones, la perdida del soñado puestecito para ese hijo que no encuentra trabajo.

Sé, positivamente que cada uno de nosotros, por sus hijos, es capaz de hacer lo que sea para buscarle un “boquete” donde tenga asegurado el pan de por vida.

Pero también sé, positivamente, que más vale morir de pie que vivir, toda la vida, de rodillas, acatando todas las ordenes que nos den, esos politiquillos de medio pelo, y a las que hemos de doblar las espaldas y decir “si, bwana”.

Lo siento, mentir me parece denigrante. De chico, mis padres me enseñaron, a decir la verdad aunque eso me pueda perjudicar. Por eso no estoy de acuerdo,a pesar del puestecito del niño, a aumentar la egolatría de ningún inútil.

Los árboles mueren de pie. Me siento árbol y, jamás, por nada, moriré de rodilla. Y menos por algún ignorante.
 

Imprimir noticia 

Volver
 

 

Portada | Mapa del web | Redacción | Publicidad | Contacto