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POLÍTICA - DOMINGO, 29 DE OCTUBRE DE 2006


José Bono durante el acto. REDUAN.

entrevista / josé bono
 

“El PP querrá gobernar pero
no mandarnos a los infiernos”

El ex ministro socialista resta importancia
a las acusaciones de Gordillo de que el Gobierno central es “sumiso” con Marruecos y dice que son fruto del “nerviosismo”
 

CEUTA
Verónica Fernández
veronicafernandez@elpueblodeceuta.com

El ex ministro de Defensa manchego, José Bono, pasó por Ceuta el viernes para recibir el título de Regular de Honor de manos del coronel jefe de Regulares nº54, José Ignacio Asiaín Sastre. El que fuera titular de la cartera de Defensa hasta principios de este mismo año, recibió con emoción esta distinción que le permitió recorrer las instalaciones del acuartelamiento ‘González Tablas’, donde, a principios de los años cuarenta, su padre realizó el servicio militar durante casi tres años.

“La ciudad de Ceuta está en mi corazón desde que nací porque como mi padre hizo aquí la mili y eran épocas en las que los muchachos, como era su caso, salían por primera vez del pueblo siempre oía a mi padre contar las excelencias de Ceuta y cómo descubrió el mundo en esta ciudad”, explicó en el transcurso de su intervención durante la copa de vino que se sirvió tras el acto del ‘Viernes Regular’.

La primera vez que estuvo en Ceuta fue con motivo de la campaña electoral de 2004 y, aprovechando la ocasión, le pidió al entonces comandante general, el general Yagüe, que le enseñase el cuartel de Regulares 3 donde sirvió su padre. “El general accedió aunque, como estábamos en campaña electoral, había que hacerlo de un modo discreto. Así que, a las siete de la mañana, después de haber dado el mitin la noche anterior, tuve la oportunidad de sentir la emoción de visitar el cuartel en el que mi padre, sesenta años antes había estado”, recuerda.

Por todos estos recuerdos, José Bono confesó sentirse nervioso antes de recibir la distinción de Regular de Honor e, incluso, confesó que temía no poder controlar la emoción a la hora de dar su discurso. Finalmente, pudo dirigir unas palabras a los presentes ensalzando la importancia de recibir tal distinción como hijo de un antiguo soldado de Regulares 3, “una unidad que ha prestado grandes servicios a la patria a lo largo de la historia”.

En el transcurso del acto se sintió aún más próximo a su padre, fallecido en accidente de circulación en 1981: “sin duda en ese momento hemos estado más unidos que nunca”.

Bono llegó a Ceuta acompañado por su mujer y también por el único hermano varón de su padre que nunca antes había estado en Ceuta pero para quien también era importante presenciar este acto: “como un homenaje a la memoria de mi padre y a los recuerdos de Ceuta que éste le transmitió a su hermano menor tras finalizar la mili”.

Pero en las horas previas a este multitudinario acto de ‘Viernes Regular’ el ex ministro albaceteño también tuvo la ocasión de contestar a algunas preguntas que, sin duda, suscitaba su presencia en la Ciudad Autónoma.

P. Ha tenido usted la oportunidad de encontrarse con María Antonia Palomo ¿qué le parece como candidata a la presidencia de la Ciudad?


R. Yo no soy objetivo porque soy amigo de Mª Antonia Palomo. Ella fue quien motivó mi primera visita a Ceuta.

Creo que es una mujer llena de fuerza, con el impulso propio de quien se cree aquello que dice, de quien está en política para servir a los demás y no para enriquecerse o hacer una carrera. Yo me siento muy unido a lo que ella representa.

P. Aunque ya no forma parte del ejecutivo, ¿cuál es la importancia que tienen, para el Gobierno de Zapatero, Ceuta y Melilla?


R. El presidente ha vivido muy de cerca todas las preocupaciones de ambas ciudades autónomas porque son ciudades de las que algunos han puesto en duda su españolidad y yo puedo asegurar que el presidente del Gobierno tiene una idea muy clara y muy precisa de que Ceuta y Melilla son tan españolas como lo puedan ser Córdoba o Santiago de Compostela.

Cuando hemos tenido que poner la atención sobre estas ciudades, especialmente con motivo de la entrada ilegal de inmigrantes a través de la frontera que tenemos con Marruecos, el presidente lo ha vivido con tal intensidad que algunas veces hemos estado reunidos hasta altas horas de la madrugada a la espera de acontecimientos y pensando mucho en los ciudadanos españoles de estas dos ciudades. Le puedo asegurar que estos no se pueden sentir más alejados que por la distancia geográfica, pero la distancia emocional, sentimental, es muy cercana.

P. ¿Qué opina de las críticas que ha recibido el Gobierno central de anteponer sus relaciones con Marruecos a sus relaciones con Ceuta y Melilla?


R. Quien manifieste que el Gobierno de España antepone los intereses de Marruecos al de dos ciudades españolas y de la propia España no dice la verdad, dice una gran mentira y una infamia porque no es así. Lo que no hace el Gobierno del presidente Zapatero es el ridículo. Nosotros tenemos un vecino que es Marruecos, con el que mantenemos unas relaciones que tienen que ser buenas y que no estamos dispuestos a jugar al hostigamiento o a las acusaciones gratuitas. Queremos y deseamos la amistad con Marruecos. Otras veces y en otros momentos si es verdad que se ha utilizado a Gibraltar y a Marruecos o a cualquier otro conflicto para tratar de tapar problemas internos pero no es nuestro caso y por tanto, amigos sí, pero sobre la españolidad de Ceuta y de Melilla no tiene que venir nadie a darnos lecciones porque en el Partido Socialista, y singularmente el presidente del Gobierno, lo tienen tan claro como el agua.

P. ¿Cree usted que España adopta una actitud de sumisión ante Marruecos tal y como denunció la semana pasada el senador Pedro Gordillo?


R. Yo creo que hablar de sumisión de España a Marruecos es poner en duda la soberanía de nuestro país o acusar, prácticamente, de traición al Gobierno que se sometiera a un Gobierno extranjero y creo que eso está tipificado en el Código Penal. Por tanto yo en acusaciones de esta naturaleza no quiero entrar y más bien las quiero atribuir a momentos de nerviosismo de personas que dicen cosas que luego, probablemente, ni siquiera piensan porque el PP querrá gobernar en España, querrá que perdamos los socialistas, querrá echarnos del Gobierno pero no creo que quieran echarnos de la tierra y mandarnos a los infiernos. Con que ganen las elecciones sería suficiente y por tanto, para ganar las elecciones lo mejor es no caer en exageraciones y ser moderado.

P. Su decisión de llevar al Ejército a vigilar el perímetro fronterizo de Ceuta el año pasada fue muy criticada.

R. Yo, como ministro de Defensa lo que hice fue obedecer las órdenes que recibí del Gobierno y el Ejército estuvo presente en la frontera porque así lo decidió el Gobierno. Eso no quiere decir que yo quiera escapar de mi responsabilidad, que la asumo íntegra y totalmente. Hicimos lo que teníamos que hacer que es preservar la línea fronteriza e impedir que se produjeran pasos de la frontera de manera ilícita, lo que pasa es que intentamos hacerlo de la manera más razonable y más humanitaria posible porque quienes cruzaban la frontera lo intentaban para vivir, para comer y esto es una cosa que hay que tener muy en cuenta.

No podemos mirar para África como algunos miran diciendo: señores de África, muéranse pero no me molesten. Ésa es una actitud muy poco solidaria, muy poco ciudadana y muy poco cristiana.

Yo no puedo estar de acuerdo con esos que cuando ven que una patera o un cayuco naufraga y mueren sus ocupantes les da mucha pena y entonan una oración por el descanso de su alma pero cuando no se mueren y llegan hasta su ciudad o su barrio lo que piden es que no les demos derechos, que no vayan a las escuelas y que no les atendamos en los hospitales.

El Gobierno tiene que velar por el cumplimiento de la ley, no podemos dejar que la gente entre en nuestro país ilegalmente. Nosotros estamos dispuestos a reforzar la vigilancia en nuestras fronteras, a endurecer si es menester las leyes pero no estamos dispuestos a endurecer el corazón.

P. Decidió abandonar la política aún siendo el político más valorado. José Luis Rodríguez Zapatero le ofreció ser candidato a la alcaldía de Madrid pero lo rechazó y ahora el candidato es un completo desconocido, Miguel Sebastián.


R. Desconocidos somos todos hasta que se nos conoce. Yo lo que puedo decirle de Miguel Sebastián, porque lo conozco desde la época del Partido Socialista Popular de Tierno Galván, es que es un brillante economista y un magnífico gestor. Es un hombre de cuentas y no de cuentos y Madrid le aseguro que tiene muchas cuentas abiertas y necesita un gestor que resuelva problemas en vez de dedicarse a los cuentos y a actividades que no son propias de los gestores.

Madrid es la ciudad de muchos políticos pero sobre todo es la ciudad de los ciudadanos y a ellos es a los que hay que mirar y a los que hay que atender.

Habrá alcaldes más preparados para ser alcaldes de políticos que para ser alcaldes de ciudadanos y Miguel Sebastián es el mejor candidato que podemos presentar para ser ese alcalde que los ciudadanos de Madrid necesitan.
 

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