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OPINIÓN - LUNES, 4 DE septiembre DE 2006

 

OPINIÓN / PERSONAL Y TRANSFERIBLE

Misión a cumplir
 


Domingo Ramos
domingoramos@elpueblodeceuta.com

 

El próximo despliegue de las Fuerzas Españolas en Beirut (Líbano) sin que se haya definido aun la zona de guarnición ya que al parecer estas tropas se situarían en el Sur que limita con los Altos del Golán e Israel, aunque ya se ha producido el avance de técnicos que por lo visto prepararán la llegada de un contingente de Infantes de Marina de 800 o 1000 efectivos, viene de nuevo enfrentando a los principales partidos políticos de la nación y, de paso, pone en candente actualidad al Ejército.

Y es que son varias las veces que, en tiempos recientes, salen las tropas al exterior (entiéndase Bosnia-Herzegovina, Irak, Afganistán, Centro América, República Democrática del Congo y ahora, por último, Líbano) todas ellas, según los dirigentes políticos del momento, en “misiones de paz”, aun cuando luego estas actuaciones se cobren la vida de jóvenes soldados que guiados por un ideal patriótico, en algunos casos y, en otros, por desempeñar una labor profesional igual a otra cualquiera, son destinados a prestar sus servicios en estos territorios donde se han venido o se vienen produciendo graves conflictos bélicos.

Ahora toca el turno del desplazamiento al Sur del Líbano en su frontera con Israel, zona de autentica guerra entre los seguidores de la milicia libanesa Hizbulá y este último país, a cumplir otra difícil “misión de paz”. (Ya lo fueron sus actuaciones en el Sur del Irak, no solo con los rigores del verano iraquí, con temperaturas superiores a 50º, sino debido a lo peligroso de la misión encomendada, aparte del desarraigo que ello supone y el escaso contacto con sus familias. Igualmente habría que señalar la actuación en Afganistán, con entrega de sus vidas hecho acontecido en el accidente aéreo del Yak 42 en el que fallecieron 62 militares cuando su avión se estrelló en Turquía a la vuelta de cumplir la misión que les fue encomendada en Afganistán o, también, el accidente del Helicóptero en el mismo país, todavía no aclarado, con la muerte de diecisiete soldados españoles).

En todas estas misiones, sin el menor atisbo de provecho propiol, con un comportamiento ejemplar, tanto en lo profesional como en lo personal, (no se conoce de hecho alguno por malos tratos físicos ni ningún otro tipo de delito contra la población donde se ubican las guarniciones españolas), han dado a nuestro Ejército el prestigio que se ha ganado a pulso en todos los estamentos de la sociedad española, exceptuando, claro está, aquel caso de afrenta, como la que comentamos hace meses, escrita en un periódico catalán.

Por ello estimamos que la mejor “Infantería del Mundo”, como fue calificada en tiempos de los Tercios de Flandes, ahora viene a demostrarnos, también, que no solo se gana prestigio y reconocimiento en ocasiones de enfrentamientos bélicos propios, sino que nuestros soldados están prestos a la ayuda, cooperación e intervención para el logro de la ansiada paz en los países que, por las causas que sean, se ven inmersos en guerras o conflictos bélicos que, en definitiva, vienen a alterar los bienes y las vidas de personas, en la mayoría de los casos inocentes y en esta ocasión en el Líbano, donde le espera también una importante “misión a cumplir” que, estamos seguros, resolverá satisfactoriamente con la efectividad y el honor que le caracteriza.
 

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