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OPINIÓN - SÁBADO, 9 DE SEPTIEMBRE DE 2006

 
OPINIÓN / EL MAESTRO

¿Quién causó la muerte del profesor?

Por Andrés Gómez Fernández


En los primeros días de Agosto del presente año, se dio a conocer el estado de coma de un profesor, por la agresión –una supuesta paliza- de un alumno. El mencionado docente ejercía en un I.E.S. de Valencia. El profesor fue recogido en una calle céntrica de la citada ciudad, con un traumatismo craneoencefálico grave y múltiples lesiones internas, que le hicieron entrar en una situación de coma.

El juzgado correspondiente mantuvo abiertas unas diligencias previas por un delito de lesiones, a raíz de la denuncia presentada por los familiares del docente. Al parecer, éste, había instruido un expediente disciplinario a un alumno, cuya expulsión había propuesto. La familia no descarta que el origen de la agresión esté localizado en el entorno educativo. Se buscan respuestas a los múltiples interrogantes que se abrieron en el momento en el que el agredido pronunció el nombre de un alumno cuando fue asistido, tras desplomarse en la calle cuando se dirigía a una cena familiar.

La familia insiste de que el autor de la agresión “puede haber sido un alumno” cuya expulsión del centro había propuesto el agredido que “tenía miedo de salir a la calle y de estar solo”. Sin embargo, la Consejería, mantiene que “no existen indicios de que se trate de un caso relacionado con la violencia escolar.

Las investigaciones no descartan ninguna hipótesis, salvo la del robo, ya que cuando fue hallado sobre el asfalto de la calle no le faltaba ninguno de los objetos que portaba habitualmente. Junto a la posible agresión de un alumno, que es la tesis principal defendida por la familia, la Policía no desprecia la otra vía apuntada por la hermana de la víctima en la denuncia. En la misma se apunta la posibilidad de que la agresión haya podido ser obra del hijo de la compañera sentimental del profesor, que, al parecer, había sido denunciado en varias ocasiones por agredir a su madre. Pero las indagaciones policiales no se agotan en estas dos hipótesis. Los agentes investigan otros círculos ajenos al escolar y al familiar. Fuentes del caso están haciendo gestiones para averiguar los ambientes que frecuentaba el docente en su vida privada y las relaciones que mantenía. La familia asegura desconocer sombra alguna en la vida del profesor. No tenía problemas con nadie y estaba vinculado con distintas organizaciones no gubernamentales, como traductor –impartía clases de griego pero dominaba otros idiomas-.

En el caso del alumno expedientado, la Consejería de Educación confirmó que el docente instruyó el expediente a un alumno de 2ª curso de la ESO. El alumno, de trece años, fue expulsado durante dos días al parecer por jugar con el balón en clase. Pero, por parte del Centro se confirma que la sanción no llegó a ejecutarse y que el alumno, nacido en el seno de una familia desestructurada, dejó el Colegio antes de concluir el curso escolar. El profesor agredido, según sigue manteniendo la familia, había instruido un expediente que concluía en una propuesta de expulsión definitiva, no de dos días.

La línea prioritaria de investigación se centra en su círculo privado, completamente ajeno al laboral y al personal. Por otro lado se considera secundaria la hipótesis alternativa apuntada por los familiares del profesor en la denuncia, en la que no descartan que el autor de la agresión sea el hijo de la novia del docente.

El análisis de las llamadas que el profesor realizó y recibió en su móvil, ha permitido a los agentes determinar con cierta precisión los ambientes que frecuentaba y las personas con las que mantenía relación. Según fuentes del caso, “ahí está con una probabilidad del noventa por ciento, la identidad del individuo” que dio al profesor la paliza que le mantiene en una situación de coma inducido con escasas posibilidades de sobrevivir si no es con secuelas neurológicas irreversibles.

En su declaración ante los agentes, los hermanos del profesor, han perfilado el carácter del mismo. Era tímido y muy reservado por lo que no daba demasiados detalles de su vida personal. Proclive a la depresión, los familiares, explicaron que no atravesaba una buena racha. Aseguran que siempre que se han interesado por él para ayudarle y lograr que saliera del pozo en que parecía sumido, él se refería a “problemas” de índole laboral. También expresaron sus recelos respecto a la compañera sentimental de la víctima. La consideran culpable del progresivo distanciamiento del profesor respecto a su familia y de su cambio de carácter. Las visitas a los suyos se habían espaciado. La mujer desapareció tras la agresión. La policía, según confirmaron fuentes del caso, no ha conseguido localizarla.

La esperanza de su familia era infinita pero las posibilidades de que profesor sobreviviera, prácticamente nulas. La batalla que ha librado con la muerte, la perdió, después de once días desde una cama de la UCI del hospital de Valencia. El traumatismo que sufrió derivó pronto a una situación de coma inducido con medicación como consecuencia de otras lesiones internas sumamente graves producto de la paliza recibida. La intervención quirúrgica a la que fue sometido no pudo borrar la hemorragia cerebral.

El cadáver del profesor habrá de ser sometido a examen donde se le practicará una autopsia que podría arrojar luz sobre el autor o autores de la mortal agresión. Por otro lado, y junto a las hipótesis ya relatadas, hay que unir el análisis realizado por los investigadores de las llamadas que realizó y recibió a través de su móvil en los días previos a la agresión, que da cuerpo a esa doble vida desconocida para sus familiares. El planteamiento de la solución de este caso va en la línea de si fue o no un nuevo caso de violencia escolar, hipótesis mantenida por la familia. Pero no se puede rechazar, ya que, al pronunciar el nombre del alumno el docente agredido, puede ser la clave a la solución de este asesinato.

¿Aumentan los brotes de violencia escolar? Todavía no han empezado las clases y ya tenemos un nuevo caso: la agresión sufrida por una chica de trece años, en Burgos, cuando salía de un examen en su instituto. Las diligencias por la agresión, en la que al parecer participaron unos treinta alumnos, en su mayoría parte del Instituto, donde también estudia la agredida, han sido trasladadas a la Fiscalía de menores. Según la denuncia formulada por el padre, el origen de esta situación fue “una pelea” de su hija con una compañera de la que había sido amiga, aunque se habían enfadado antes del verano por “cosas de chavalas”. Pero lo realmente grave y lo que debería llevarnos a todos a reflexionar es por qué unos treinta chavales más se sumaron a la agresión con patadas y piedras. De momento, un cambio de centro.

Fe de errata: En la pasada colaboración se publicó que “Los Reyes Católicos fueron treinta y tres”. Estaba claro que se refería a los Reyes Godos. “Despiste del Ordenador”
 

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