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OPINIÓN - SÁBADO, 30 DE SEPTIEMBRE DE 2006

 

OPINIÓN / ESPAÑA CAÑÍ

En el café de Chinitas
 


Nuria Van Den Berghe
nuriavandenberghe
@elpueblodeceuta.com
 

Mi querido hijo mayor, Gabriel Pineda de las Infantas y yo, su madre pequeña, siempre acostumbrábamos a detenernos en la callejuela y leer el mosaico cantado por Federico García Lorca “En el café de Chinitas, dijo el Paquiro a su hermano: Soy más valiente que tu, más torero y más gitano”.

Ambos lo musitábamos en voz baja, con la emoción profunda de quienes siempre hemos sido y nos hemos declarado lorquianos y hasta visitado el barranco de Víznar “Entre Víznar y Alfacar, mataron a un ruiseñor, porque quería cantar…” Para nosotros dos, hijos de emigrantes retornados, él tangerino, yo rifeña, los sones de Federico tenían un mucho de aquella algarabía que antaño hablaran los moros de Granada, un son de jarchas, de ser escrito por Al Yussuf o Ben Sara de Santarem, los geniales poetas arábigo andalousíes. Con eso quiero decir que, cuando nos tocan a Lorca, un pijoprogre de sus tiempos, tan señorito y tan refinado que viajaba a Nueva York cuando el campesinado en masa era analfabeto, cuando nos tocan a toda esa belleza del sur condensada en frases, Gabriel y yo saltamos y nos ponemos bandíos. ¿Qué por que hablo de Gabriel en presente cuando no está? Pues por una razón fundamentalísima y muy coherente: porque me da la gana y si está o no está, eso depende de las creencias de cada cual. Yo soy católica, apostólica y calorro-rifeña y para mi está y no me busquen ustedes porque me pueden encontrar, podemos salir tarifando y acabar en los juzgados con “la denunsia”.

¿Qué si hoy me ha dado la vena lorquiana? Si. Pero con fundamento, por el estreno de la obra de esa basura de Rubianes, que debería lavarse la boca antes de decir el nombre de un andaluz universal y no tratar, mediocremente, porque Rubianes es un autor mediocre de nula proyección intelectual, no tratar de instrumentalizar a un mito español para aprovechar y cagarse en España.

Aunque a servidora le trae al pairo en lo que se cague Rubianes y no me considero ofendida, porque él me parece una mierda y un cobardica que rectificó sus cagadas y dijo que “Se cagaba en la España de antes, en la España de Federico”. Es decir, que emitía si carga pestilente sobre la II República y en aquel Gobierno piojoso y degenerado que permitió que, en 1931 las hordas marxistas asesinaran impunemente a católicos y de paso arrasaran con el patrimonio histórico artístico, quemando obras de arte que eran patrimonio de la Humanidad. Rubianes, pedazo de mamón “Sostenella y no enmendalla” rojo anticuado, cagón y analfabeto. (Esta es una frase que dedico equitativamente a Rubianes al que, en la redacción de El Pueblo, pueden facilitar mi dirección, por si quiere decirme algo en la cara).

Pero que va, ese mindundi no quiere decirle nada a nadie, porque ha estrenado su obra en Madrid y lo más granado de la izquierda ha ido a aplaudirle y seguramente a solidarizarse con su estulticia de autor al que, les aseguro, nadie concederá un premio internacional de teatro porque es un ventajista que tiene que tirar del embrujo de Federico para “crear” y “existir” sin tener que realizar algo tan interesante y novedoso para él como tener ideas propias y no instrumentalizar a genios ajenos. Seguro (“de seguro” se dice en el Palo) que, a partir de ahora, Rubianes, el renegado traidorzuelo que insultó a nuestra España, recibe un chorreón de subvenciones públicas para poder elucubrar sus paridas teatrales, eso es, que se aproveche de la moral de las dejaciones para hacer su particular agosto pecuniario y para vivir sus cinco minutos de gloria a costa de capitalizar el recuerdo de Federico quien, como era de buenísima familia y procedía de gente bien, nunca necesitó mendigar ni que le financiaran para crear.

¿Qué si Rubianes asistió al estreno de su obra, aplaudida nada más y nada menos que por el zarrapastroso de Llamazares? Creo que no. Porque había en las puertas del teatro un contingente de españoles con banderas y malos propósitos y “el amplio dispositivo policial” que es coletilla muy manida pero muy utilizada. Es decir, que se monta un dispositivo de guardias y es “amplio”, nunca escaso o simbólico, siempre “amplio”. “Y yo que me la llevé al río, creyendo que era mozuela y luego tenía marío…” ¿Qué tiene que ver la magia de Federico, meridional, sureña, agitanada, con un tipo insulso como Rubianes que tiene cara de producto hortofrutícola? Vamos, cara de nabo aguanoso y saberes escasos porque, se desengañen los recalcitrantes, hoy los intelectuales y los filósofos occidentales no son de izquierdas, en absoluto, incluso los que mamaron del apolillado marxismo del Muro de Berlín se han dado la vuelta como un calcetín y son unos revisionistas del carajo. La izquierda progre tiene demasiados condicionantes mentales como para ser creativa, innovadora e inventora, no lo olviden: Bill Gates es de derechas.

Y, la izquierda, para mi que está condicionada por el maldito puñillo cerrado, que era signo muy de moda y muy contestatario y rebelde hasta los años setenta, pero que caducó definitivamente con la caída del Muro y encima, quienes mantienen el puño cerrado tienen todo que perder, porque nadie puede ponerles nada en la palma de la mano. Los que estaban en las puertas del teatro donde, el contingente de izquierdas aplaudía a Rubianes, no eran “grupúsculo de ultraderecha” que es como suelen llamar a cuando se reúne un grupo de jóvenes tremendos, con unas pintas fabulosas y otro de personas de mediana edad, con el factor y denominador común de enarbolar la roja y gualda. Eran, sencillamente, un grupo de españoles con distintos matices dentro de la derecha que vota en conjunto al Pepé, eso si, mucha gente joven universitaria se nos está apuntando al conservadurismo más conservador, muy tipo el Partido Republicano de los Estados Unidos de América, es decir, derecha sin adjetivos. Nada que ver con los cerriles skin head que, por lo pronto, estudiar suelen estudiar bien poco y a los nuevos filósofos tampoco les frecuentan , tal vez porque son extremadamente jóvenes, extremadamente brutos y andan extremadamente disparatados. Pero la juventud es una enfermedad que se cura con el paso de los años y todo el mundo es recuperable. ¿Un ejemplo? Pues Adolfo Suarez que fue Jefe Nacional del Movimiento con el Franquillo y luego se recicló en un buen presidente para la democracia, un exponente de la capacidad humana para asumir la virtud del reciclaje. ¿Qué si Rubianes se reciclará? Bueno, cuando vuelva el Pepé a gobernar y quiera ejercer de chupóptero subvencionado, entonces se hará progre moderado y enfant terrible pasado de rosca porque, si no han echado de una puta vez al Albertín Pijín Gallardía a ese le encanta también ir de “niño terrible cincuentón y rodearse de progresistas de salón”.

Pero lo importante es que no manipulen la memoria de Federico y le dejen reinar en nuestros recuerdos como lo que fue : un hacedor de encajes de bolillos lingüístico y un moreno de verde luna. Ya lo saben. Está escrito en un mosaico en una plazoletilla donde antaño se ubicara el viejo café, está escrito y releído por Gabriel y por Nuria “En el café de Chinitas, dijo el Paquiro a su hermano: Soy más valiente que tu, más torero y más gitano”.
 

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