PortadaCorreoForoChatMultimediaServiciosBuscarCeuta



PORTADA DE HOY

Actualidad
Política
Sucesos
Economia
Sociedad
Cultura


Opinión
Archivo
Especiales  

 

 

OPINIÓN - SÁBADO, 30 DE SEPTIEMBRE DE 2006

 
OPINIÓN / CARTAS AL DIRECTOR

En el segundo día de clase…

Por Andrés Gómez Fernández


Una nota de prensa fechada el día 22 de los corrientes comunica la siguiente noticia: “Un alumno de unos 14 años de edad de un IES de Málaga, agredió a su profesor en lo que suponía el segundo día de clase del presente curso”. Los hechos se produjeron el pasado lunes, cuando el alumno arrojó un objeto contundente al docente a la cara, y éste, al agacharse, sufrió una lesión en la espalda… Tras la agresión, el profesor se dirigió a la Policía Local para poner una denuncia… Tras ser identificado el alumno, la Policía se dirigió a su domicilio, donde comunicó a la madre lo ocurrido y que los hechos se han puesto en conocimiento de la Fiscalía de Menores… Ahora corresponde al propio centro educativo, el que, a través de la Comisión de Convivencia, estudiará el caso, y hará una propuesta, “o bien sanción o cambio de centro”.

No cabe duda que el comienzo del curso, con esta agresión, augura que el 2006-07 estará marcado por la violencia y el acoso escolar. Recordemos la agresión que sufrió un profesor de Valencia, finalizando el curso anterior. El caso todavía se está investigando, aunque todo hace suponer que fue un alumno de su clase, que le agredió dándole paliza. Después de varios días en estado de coma, falleció.

Ya se colocan carteles en las calles con la fotografía de algún profesor y la inscripción: “Se busca, vivo o muerto”; se apedrean sus domicilios; se destrozan las ruedas y rayan las carrocerías de sus coches; se queman sus vehículos; se agrede por parte de la familia de los alumnos… Los ataques físicos son una realidad, los verbales-insultos, descalificaciones, faltas de respeto… incontables. Según un informe presentado por una Central Sindical, uno de cada diez profesores de Secundaria ha sufrido alguna vez agresiones físicas, y siete de cada diez, ataques verbales. De este modo, el 73% de los docentes han padecido durante su carrera alguno de estos comportamientos violentos, sobre todo por parte de alumnos de entre 12 y 16 años. Las agresiones verbales se viven en las aulas con diferente intensidad. El 79% de los profesores lo padecen repetidamente, el 12% frecuentemente y el 8% todos los días.

La falta de respeto es otra de las actitudes negativas que muestran los estudiantes de forma habitual, de tal forma que ocho de cada diez profesores encuestados declaran haber padecido este problema, sobre todo mientras imparten las enseñanzas en clase, pero también fuera del centro y del horario escolar. Y en este sentido apenas se aprecian diferencias entre Primaria y Secundaria, es decir, tanto lo hacen los alumnos de mayor como de menor edad.

Sin embargo, en Primaria -6 y 12 años- algunos porcentajes se reducen. Por ejemplo, el 7% del profesorado ha sufrido ataques físicos y el 47% agresiones verbales. Claro que a edades tan tempranas no surgen tantos conflictos por parte de los alumnos, aunque sí se hacen más relevantes los que proceden de los familiares.

¿Cómo repercute en el profesorado todo este tipo de situaciones? Le ha pasado factura. De hecho, el 62% declara haber alterado su vida habitual tanto en la esfera académica como en la personal. No en vano, casi la mitad de los docentes admiten estar desmotivados para acudir a clase y un 12% reconoce que siente miedo al entrar en las aulas. Pero el panorama causado por estas manifestaciones de violencia puede agravarse hasta el punto de solicitar una baja médica. Es lo que se han visto obligados a hacer uno de cada cinco profesores de Secundaria como consecuencia de algún tipo de agresión.

Mal asunto. Bajo mi punto de vista, la solución está muy lejos de conseguirse. La situación cada día va a más. Sin embargo, por parte de un Sindicato, con objeto de resolver los problemas de convivencia e indisciplina escolar, para ayudar a los docentes, se puso en marcha el Teléfono del Defensor del Profesor, servicio abierto a todo el profesorado y atendido sin interrupción por un equipo de psicólogos. El Servicio es pionero en la Comunidad de Madrid, y se abordan los problemas más graves que tienen los profesores, víctimas de situaciones de conflictividad y violencia en las aulas. Constituye la primera medida de apoyo ante la indefensión del profesorado, una llamada de atención sobre el problema de la violencia escolar.

El Teléfono del Defensor del Profesor recoge datos como que el 70% de los profesores denuncian la imposibilidad de impartir clase, el 20% confiesan ser víctimas de agresiones verbales y el 10% restante refleja agresiones físicas. El último porcentaje aumenta, no de manera alarmante pero si destacable. Todo ello tiende hacia una mayor concienciación social y la reacción de las administraciones educativas, que –ya es una realidad- se ha plasmado en el Plan de Mejora de la Convivencia Escolar, que tendrá que desarrollarse y acompañarlo de otras medidas. Pero es necesario que los padres también se unan a él.

Por otra parte hay que seguir insistiendo en el reconocimiento del docente como autoridad pública. Que agredir a un profesor no sólo sea un acto contrario a la convivencia, sino también contra la autoridad. La sociedad tiene que saber qué conductas violentas deben tener una mayor sanción y también una mayor rapidez al imponerlas. Además de las medidas punitivas existen otras preventivas.

¿Y nuestros alumnos? Hay un informe demoledor: uno de cada cuatro alumnos sufre acoso o violencia escolar a partir de los siete años. Y, el 60% de los acosadores acabarán cometiendo un delito antes de los 24 años.

El estudio “Violencia y Acoso Escolar en España”, a mi juicio es demasiado alarmista. Los autores del Informe indicaron que sólo la cuarta parte de los que confiesan haber sufrido algún tipo de agresión se encuentra en situación límite. Es decir, es población con riesgo a caer en estados de ansiedad, depresión o baja autoestima, e incluso de mayor gravedad.

El estudio revela que el riesgo de sufrir acoso escolar se multiplica por cuatro en niños con 7 u 8 años y disminuye progresivamente hasta el Bachillerato, etapa esta última en la que el porcentaje de acoso en las aulas (en torno al 11%) coincide con el acoso que se produce en otros ámbitos, como el doméstico o el laboral.

Esperemos el devenir de los acontecimientos. Violencia entre alumnos-profesores y entre alumnos, es una realidad. A todos, en primer lugar a las Administraciones, corresponden arbitrar medidas para contener estas situaciones. ¡Que acabamos de empezar!
 

Imprimir noticia 

Volver
 

 

Portada | Mapa del web | Redacción | Publicidad | Contacto