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sociedad - MIÉRCOLES, 20 DE ABRIL DE 2011


la espera valió la pena y se volvio a vivir un emotivo encuentro. reduan.

semana santa / martes santo
 

Madre e Hijo retrasan su
‘Encuentro’ debido a la incesante amenaza de lluvia

Finalmente la Cofradía pudo realizar su Estación de Penitencia aunque se vio obligada a recortar su itinerario
 

CEUTA
José Manuel Rincón

ceuta
@elpueblodeceuta.com

El tradicional ‘Encuentro’ que realiza cada año la Fervorosa Cofradía de Penitencia de Nuestro Padre Jesús Nazareno y Sacratísima Virgen de la Esperanza seguramente habrá sido uno de los momentos más bonitos y brillantes de la Semana Santa de 2011, pese a que la Hermandad retrasó su salida y acortó su itinerario debido a la amenazante lluvia.

Las adversidades meteorológicas están desluciendo la Semana Santa de Ceuta aunque no han conseguido, hasta la fecha, dejar a ninguna de las hermandades sin poder realizar su Estación de Penitencia.

Ayer la Cofradía conocida por ‘El Encuentro’ vio cómo esas inclemencias les obligaba atrasar la salida cuarenta y cinco minutos. Además, tras varias reuniones realizadas, los miembros de la junta de gobierno decidieron acortar el itinerario inicial para evitar verse sorprendidos, a medio camino, por una siempre temible lluvia, tal y como se recogía en todas y cada una de las previsiones consultadas.

Finalmente, alrededor de las 21.00 horas, la Cruz de Guía del cortejo de nazarenos que acompañó a Nuestro Padre Jesús Nazareno y la Sacratísima Virgen de la Esperanza marcaba el inicio del procesionar de esta Hermandad, emplazando a los cientos de ceutíes que, desde antes de las 20.00 horas ya se arremolinaban por los alrededores de la Plaza de África, a vivir un nuevo encuentro entre Madre e Hijo bajo los sones del siempre esperado ‘Novio de la Muerte’ que año tras año entonan los legionarios.

Y es que los ciclos anuales renuevan la fuerza del pueblo ceutí para convertir esa noche, la del encuentro en única y, gracias a Dios, en repetible. Se derraman lágrimas y aplausos, miradas y flashes de cámaras ajenas o propias. Son centenares las máquinas que van inmortalizando cada uno de los suspiros de La Legión, Jesús o María; cada movimiento, cada paso y cada mecido.

Es imposible vivir en otro lugar una mezcla de sabores religiosos y militares tan compatibles, tan al gusto del paladar, de los ojos, el oído y el tacto. Algo que al amante de la Semana Mayor le incita a llegarse a Ceuta cada Martes Santo. Pasos muy cortos, elegantes con la Señora, acompasado ritmo de paso del Nazareno con la pesada Cruz a cuestas reviraba de izquierdas por la Plaza de Africa en tanto que la Esperanza guapa, afligida de dolor, medio extendía sus brazos con las manos buscando cobijarle.

La Esperanza salió por González Tablas y giró hacia Plaza de Africa tras oler directamente el mar desde la confluencia con Paseo de las Palmeras. Un gentío espectacular esperaba en los mejores sitios, aguardaba el momento del acercamiento de los pasos, hasta rozar sus maniquetas.

Los costaleros, sin dolor, a golpe de trabajadera lograban la magia ayudados por una masa que ovacionaba la impresionante chicotá del Encuentro.

Unidos, pegados los pasos, los respiraderos transmitían el esfuerzo de los de abajo. El Nazareno y la Esperanza, frente a frente. El cornetín de órdenes del Tercio toca las notas mágicas. Dispuestos. Los costaleros ya saben lo que tienen que hacer. Lástima del tiempo, que desangró la continuidad del ‘Encuentro’ en apenas 10 minutos. Tantas horas de espera para tanta satisfacción comprimida en menos de un cuarto de hora. Un acercamiento entre los pasos, una levantá al unísono, un abrazo entre capataces y un intercambio de “vivas” en la oscuridad, en el interior de los trancaniles de los pasos. De fondo el tambor, encendiendo la música con los palillos, pegando en la madera del tambor y fraguando el ambiente a encuentro en las postrimerías del mismo.

La emoción recorre el cuerpo de todas y cada una de las cientos de personas que coincidieron en uno de los momentos más apasionados de esta Semana Santa. El Nazareno (izquierda ‘alante’, derecha atrás) giraba sin prisas, pero sin pausas, mientras una eternidad de acordes marciales marcaban el paso.

Finalmente, bajo la mirada de Juan Vivas, presidente de la Ciudad, el comandante general, Enrique Vidal de Loño y el presidente del Consejo de Hermandades, Juan Carlos Aznar, que se encontraban en el balcón del Palacio Autonómico, Jesús Nazareno se dio la vuelta para despedir a su madre y hacer la carrera oficial, donde los ceutíes seguían esperando para seguir de cerca a los titulares de esta entrañable hermandad.

Por último, y para evitar posibles sorpresas con la lluvia, una vez finalizada la Carrera Oficial, el cortejo envocó por Víctori Goñalons, para posteriormente dirigirse desde Jáudenes hasta la Santa Iglesia Catedral, donde realizaron Estación de Penitencia. Tras este emotivo momento vivido en el interior de la Seo Septense, el cortejo se encaminó, sin prisa pero sin pausa, hasta el Santuario de Nuestra Señora de África, donde se puso punto y final a una Estación de Penitencia corta pero intensa en emociones.
 


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