PortadaCorreoForoChatMultimediaServiciosBuscarCeuta



PORTADA DE HOY

Actualidad
Política
Sucesos
Economia
Sociedad
Cultura
Melilla

Opinión
Archivo
Especiales

 

 

sociedad - JUEVES, 21 DE ABRIL DE 2011


estanterias llenas de torrijas. gardeu.

reportaje / gastronomia de cuaresma
 

Torrijas, en días de Gloria

Jesús Manzanares, maestro pastelero de ‘La Campana’, critica que la juventud “pase de las tradiciones”, pero señala que, a pesar de eso, preparan al día entre 150 y 200 de estos dulces de Semana Santa
 

CEUTA
Virginia Saura / Patricia Gardeu

ceuta
@elpueblodeceuta.com

Atribuyen al escritor dublinés James Joyce la célebre frase ‘Dios ha hecho los alimentos, y el diablo, la sal y las salsas”. No sabemos a cuál de los dos tenemos que agradecerle la creación de la torrija, esa rebanada de pan con leche que está, literalmente, en boca de todos durante la Semana Santa. Quizás la religiosidad de estas fechas propicia considerar de divina la procedencia del dulce, aunque por las calorías que suele aportar, más de uno las catalogaría como un producto creado por el mismo diablo, más aún en estos días donde el cuerpo está ya en la carrera final para lucir, al mismo precio, bikini y michelines.

En cualquier caso, las torrijas son, sin duda, el postre que no falta en cafetería que ‘semana santera’ se precie; ni en familia que se decante estos días sagrados por disfrutar de una Cuaresma con todas sus tradiciones, incluidas, por supuesto, las gastronómicas. “En una ciudad tan multicultural como Ceuta, las tradiciones de la tierra tienden a perderse; aún más cuando la juventud pasa de ellas”, protesta Jesús Manzanares, maestro pastelero del obrador ‘La Campana’, ubicado en la calle Real.

A pesar de ello, Manzanares reconoce que, aún así, “todavía en Ceuta se comen, en Semana Santa, muchas torrijas”. Para que también puedan disfrutarlas los musulmanes, en la pastelería han optado por hacerlas sin alcohol. “Antes de empaparlas en leche, le echábamos anís; pero ahora hemos suprimido el alcohol”, explica el pastelero. “En el caso de otros dulces, el problema se nos planteaba con la manteca de cerdo, pero es que, por ejemplo los pasteles de Navidad, no podemos hacerlos sin la manteca”.

Toda una vida

Son más de cuarenta años los que este pastelero lleva trabajando en ‘La Campana’. Empezó de aprendiz con catorce años y ya entonces asocia la Semana Santa a las torrijas. Estos días cocinan entre 150 y 200 diarias. Una elaboración que empieza unos tres meses antes, en enero, aunque por entonces, la producción diaria no excede de veinticinco o treinta torrijas. “Eso sí, el Domingo de Resurreción se venden las últimas. Después ya no se hace ni una más hasta el año siguiente; es lo mismo que sucede con el Roscón; después del 6 de enero se acabó”.

Entre Manzanares y Rachida, la ayudante de pastelería, explican ‘in situ’ a EL PUEBLO cómo se elaboran unas buenas torrijas. El primer paso es elaborar la masa de bollería con la que el pastelero forma la barra de torrija. Después se corta a rebanadas; de lo que se encarga Rachida.

Cada cocinero elige si añadirle chocolate, crema o nada. En ‘La Campana’ optan por pegar una rebanada de torrija con otra con crema. Es el momento de emborrizarlas con leche y huevo, más cantidad de lo primero que de lo segundo. Y por último, tras freírlas, se pasan por miel. Una vez las meten en tarrinas para su venta, se les añade algo más de miel y un poquito de canela. Y listas para comer.

Torrijas que en Ceuta tienen un precio inferior al de algunas otras comunidades. Al menos, en este establecimiento, donde la unidad se vende a 1,05 euros. Mientras, en la capital de España, el precio de las torrijas oscila entre 1,80 y 2,30 euros la unidad, según la Asociación de Empresarios de Pastelería de la Comunidad de Madrid.

El proceso de trabajo empieza temprano. Manzanares abre su pastelería a las 4.30 de la madrugada. Huele a gloria el aroma que despierta cada mañana a sus vecinos. Terroríficas, las consecuencias convertidas en kilos de más, de los que ni Dios te salva.
 


Comidas del hambre, una medida para
aprovechar el pan duro desde el siglo XV

Una rebanada de pan empapada en leche y miel que dicen ‘engaña’ a las ganas de comer carne, alimento prohibido durante la Cuaresma. Las torrijas eran la comida ‘del hambre’, decían las abuelas, porque empezaron a cocinarse pasando por huevo y leche los restos de pan duro sobrante, del mismo modo que se cocinaban las migas. Se señala la Edad Media como fecha en la que las mujeres empezaron a cocinar torrijas. Al parecer, ya Juan del Encina, lo recogía en documentos del siglo XV: “Miel y muchos huevos para hazer torrejas”, que señalaban como plato indicado para la recuperación de parturientas. Las primeras recetas de este dulce se remontan a 1607, cuando Domingo Henández de Maceras las cita en su Libro de Cozina, y a 1611, en Arte de cozina, pastelería, vizcochería y conservería, de Francisco Martínez Motiño.
 


NOTICIAS RELACIONADAS

La Legión llega hoy a Málaga para acompañar al Cristo de Mena

‘La Flagelación’ opta por quedarse en la Catedral sin alcanzar la Carrera Oficial

‘Jesús Caído’ procesiona por vez primera aunque en un recorrido más corto

La sobriedad y el silencio del ‘Descendimiento’ marcará la ‘Madrugá’

‘Las Penas’, esperanzada en poder realizar su Estación de Penitencia

‘Encrucijada’ recorrerá hoy uno de los itinerarios más exigentes

‘Vera Cruz’ cerrará la jornada del Jueves Santo para dar paso a la ‘Madrugá’

 

Imprimir noticia 

Volver
 

 

Portada | Mapa del web | Redacción | Publicidad | Contacto