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sociedad - VIERNES, 26 DE OCTUBRE DE 2012


musulmanes con un cordero. ep.

fiesta del sacrificio
 

Muchas familias pasarán la Fiesta
del Sacrificio en Marruecos

La prohibición de introducir animales desde el vecino Reino alauita a Ceuta hace que muchas personas se desplacen al otro lado de la frontera para compartir la festividad con sus seres queridos
 

CEUTA
Ricardo S.

ceuta
@elpueblodeceuta.com

Serán muchas las familias ceutíes de religión musulmana las que se desplacen al vecino Reino de Marruecos para estar con los suyos en un momento tan especial como es la Fiesta del Sacrificio, el Idu al Adha. Según estimaciones de la Comunidad Islámica de Ceuta, del orden del 20% de las familias de religión musulmana de la ciudad tienen previsto desplazarse a Marruecos, ya que, por ejemplo, se da el caso de que los cabezas del núcleo familiar que viven allende la frontera ceutí han realizado un importante desembolso para comprar los animales que serán sacrificados. Ésto mueve a que se produzcan los desplazamientos, dada la prohibición que existe en Ceuta de traer animales desde el vecino país. Todos los que se sacrifiquen en la Ciudad Autónoma han de proceder de la península.

En este sentido, desde la Comunidad Islámica de Ceuta se preguntan “por qué en Melilla sí y aquí no. Hay controles veterinarios, son animales sanos, no pasa nada”, argumenta el presidente de la entidad, Ahmed Hachmi Lamrani. No se explican qué diferencia puede existir, teniendo en cuenta de que en la frontera de El Tarajal Los controles sanitarios son tan exigentes y profesionales como los que más. Hay familias que han hecho acopio de animales para el sacrificio en Marruecos y resulta evidente que los familiares de Ceuta corresponderán con tal detalle desplazándose hacia Marruecos.Aunque se le conoce vulgarmente como la Fiesta del Borrego, lo cierto es que el sacrificio se puede extender a otras especies animales. En efecto, los animales a sacrificar -es condición ‘sine qua non’- deben estar más sanos que una pera.

Los borregos tienen que tener más de seis meses, mientras que las cabras y chivos deben tener al menos un año de vida. Se da la circunstancia de que se pueden también sacrificar vacas o toros, de más de 24 meses, y también camellos de más de 36 meses. En ningún caso los animales pueden tener menor edad. Por otra parte, los animales como las vacas, toros o camellos sólo pueden ser sacrificados en el caso de que vayan a ser compartidos entre siete cabezas de familia. Así, se considera que cada animal grande vale por siete corderos.

En total, más de 10.000 borregos está previsto que se sacrifiquen hoy viernes en Ceuta y en Melilla -las dos ciudades con más alto índice de población musulmana de España- con motivo de la festividad del sacrificio de la comunidad islámica o Aid El Kebir. Según fuentes consultadas por este diario, en la autonomía ceutí se sacrificarán unas 5.500 cabezas de ganado para los más de 30.000 musulmanes que están oficialmente censados en la ciudad, aunque en realidad la cifra podría ser mayor: unos 7.000 borregos para un total de 40.000 personas. Mientras tanto, un número similar de ganado será sacrificado en Melilla para cumplir con una tradición musulmana que se conmemora en el décimo mes de Dhul-Hiyya. En este día los cabeza de familia musulmanes matan un cordero, el mismo que Ibrahim sacrificó en sustitución de su hijo Ismael. Según marca la tradición, a primeras hora de la mañana el cabeza de familia sale de su hogar para el rezo, que generalmente suele ser en una lugar habilitado a tal fin, fundamentalmente una mezquita. Después de la oración llega a su casa y felicita las fiestas a sus familiares, compartiendo el desayuno, compuesto de té y pastas típicas realizadas a base de almendras, y posteriormente llega el momento del sacrificio, colocando la cabeza del animal en dirección a La Meca.

El patriarca es el encargado de degollar al animal clavándole un cuchillo en el cuello, para que sufra menos. La conmemoración de esta festividad ha obligado a la Guardia Civil a extremar los controles en la frontera de Marruecos ante la prohibición de introducir el ganado desde ese país por la fiebre aftosa endémica. No obstante, en el caso de Melilla sí se permite que el ganado pueda cruzar por el paso fronterizo, pasando los pertinentes controles sanitarios.

Esta situación ha motivado el malestar del colectivo musulmán ceutí, que ha lamentado que el borrego cuesta en Ceuta entre 160 y 190 euros mientras que el adquirido en Marruecos supone un ahorro de más de 50 euros. El pasado día 18 de octubre, la Ciudad Autónoma de Ceuta comenzaba a recepcionar los primeros borregos destinados a la Fiesta del Sacrificio de la comunidad musulmana que se conmemora a finales de este mes, ante la prohibición de que estos animales sean introducidos desde Marruecos.

Según fuentes sanitarias, estaba previsto que unos 5.000 borregos llegaran a la ciudad para ser sacrificados por las personas que profesan la religión islámica. Las explotaciones ganaderas de la ciudad ya albergaban desde entonces los primeros ejemplares, cuyos precios oscilan entre los 160 y los 190 euros, así como también se han recibido cabras, estando todas las unidades controladas por los servicios veterinarios de la ciudad.

Los borregos se han traído de distintas comunidades de la península debido a la prohibición sanitaria existente para la entrada de animales procedentes de Marruecos por ser endémica la fiebre aftosa en ese país. Por este motivo, la Guardia Civil ha extremado los controles en la frontera para impedir la llegada de borregos que procedan del vecino país.

El área de Sanidad del Gobierno ceutí ha elaborado un dispositivo para garantizar las medidas higiénicas y dispondrá de las carpas suficientes en las distintas barriadas al objeto de que los sacrificios se lleven a cabo en su interior y no en los patios comunes de viviendas o dentro de recintos particulares al estar prohibido. Hace décadas el sacrificio no se encontraba especialmente regulado, por lo que se podían producir situaciones de insalubridad y que podían afectar a la salud pública. Como muchos de los sacrificios se realizaban en domicilios particulares, lo cierto es que con posterioridad los contenedores de basura se iban llenando de restos orgánicos, cabezas de animales, sangre y vísceras, lo que redudaba en un deterioro de las condiciones higiénicas generales. En este sentido, ya desde hace años se han adoptado una serie de medidas de carácter general que garantizan que los musulmanes puedan cumplir con el ritual de la Fiesta del Sacrificio, sin que ello suponga una merma de las condiciones higiénicas que han de ser mantenidas con carácter general. Es por lo tanto, una festividad que está perfectamente regulada, como cabe que corresponda a una Consejería de Sanidad consciente de sus responsabilidades, y que dirige el consejero Abdelhakim Abdeselam Al-Lal.

Así las cosas, todos los musulmanes que quieran cumplir con la Fiesta del Sacrificio están más que informados de las circunstancias en las que se han de realizar los sacrificios. Ellos, precisamente, son los primeros interesados en que el ritual se realice con las máximas garantías de sanidad y salud, puesto que son ellos los que van, posteriormente, a degustar los exquisitos platos y delicias gastronómicas que esta importante festividad del calendario musulmán conlleva.

Tras la muerte del animal, que se intenta que se produzca con el mínimo sufrimiento posible, y al grito de Allah Akbar (Dios es grande), mediante un cuchillo bien afilado, se le retira la piel al animal, al tiempo que se efectúa un lavado a conciencia de la res sacrificada. Normalmente, la piel se sala y se le da usos varios, como puede ser la confección de alfombras. Se le extrae toda la sangre y también los órganos internos -hígado, corazón, intestinos...-. El primer plato que se suele servir tras la realización del sacrificio es el hígado, que se puede presentar para su degustación asado, como pinchitos o cocido y aderezado con riquísimas salsas.

Ya al día siguiente -hay que esperar veinticuatro horas para ello- se prepara el cordero. Es fundamental aguardar un día para que la carne esté en su punto. Se sirve de muchas maneras, pero lo cierto es que la mayoría de las familias se decantan por los sabrosísimos pinchitos. En total, serán unos tres días de festividad en la que los componentejs de la comunidad musulmana de Ceuta festejarán con la familia y los amigos el Idu Al Adha, una singular celebración que tiene un componente intrínsecamente religioso -lo primero es el rezo-, pero que después se traduce en una verdadera fiesta gastronómica. Todos saben que la cocina árabe es especialmente apreciada en todo el mundo, por su especial confección, conjunción de aromas y saboares y el exquisito gusto con el que se cocina.

Básicamente es una fiesta de carácter familiar, en la que el protagonismo inicial lo tiene el máximo responsable de la unidad de la familia, que es el encargado de sacrificar al animal, para que den comienzo los festejos en torno a la buena mesa.
 


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